Viernes 12 de Junio de 2009
Al Rescate del Yacimiento Arqueológico Cañada Honda y Río Areco

A raíz de un proyecto ingresado al H.C.D,  se Declarará de Interés Municipal el Sitio Arqueológico Cañada Honda y Río Areco, y se comenzará con los trabajos de prospección en el lugar.

La historia sorpredente de Cañada Honda.

El sitio arqueológico Cañada Honda fue descubierto en el año 1948   por un guardapuentes del Ferrocarril, Sr. Svetkoff, cuya familia vive aún en Baradero, y conserva recuerdos y anécdotas de esa época, como su hija Alicia Svetkoff ; empleada municipal, que amablemente aportó material.

Pasaron 60 años de olvido,  indiferencia,  y de otros vicios mezquinos que retrasaron la incorporación de está historia a nuestro legado.

El largo letargo de estos 60 años  fue interrumpido a raíz de la presentación de una publicación “Cañada Honda, Baradero y Río Areco” edición que pertenece al Fondo Editorial Mercedes y que cuenta con descubrimientos, excavaciones, historia del paisaje, restos de alimentación, cerámica, instrumentos de hueso, artefactos de piedra, restos humanos, ajuar funerario y una biografía especial.

La publicación Cañada Honda y Río Areco, despertó el interés de  un puñado de baraderenses que no dudaron a la hora de recuperar este material, patrimonio de todos los baraderenses, entre ellos Miguel Germann, en representación de la Dirección de Gestión Ambiental.

Este material constituye un importantísimo material de divulgación,  de autoría conjunta de Laura Migale y José Bonaparte, editado por el Fondo Editorial Mercedes, con 500 ejemplares para difusión en colegios y museos.

 

Portada del libro de Bonaparte.

Portada del libro de Bonaparte.

 Compuesto por 42 páginas a color, con fotos, y la publicación de  los resultados de las investigaciones que se hicieron en Cañada Honda en los años 50, por el mismo José Bonaparte que participó de las excavaciones en aquella época. Es un material que nunca se había publicado.

Cabe destacar que el Museo de Mercedes Carlos Ameghino, cuenta con un material de 10.000 piezas que fueron encontradas en ese sitio.

En la presentación de la publicación, José Bonaparte a sus 80 años destacó las características intelectuales y sociales de los aborígenes bonaerenses.

Marcó la importancia de la historia del hábitat. Habló sobre la Ingresión Marina Querandinense y de la caída de los españoles.

Sobre los materiales rescatados hace casi 60 años, uno de los protagonistas de “Arqueología, de Cañada Honda y Río Areco en Baradero Buenos Aires”, en primera persona y como investigador de este sitio, dejó algunas certezas y muchas enseñanzas: “Me pareció que era urgente publicar esto porque se trata de un yacimiento excepcional dentro de la provincia de Buenos Aires, y no se puede retener el material sin tratar de interpretarlo globalmente. Para mí fue una necesidad urgente dedicarme a trabajar junto con Laura en la temática del paradero de Cañada Honda”, remarcó.

Luego el paleontólogo se explayó sobre la lucha entre aborígenes organizados e invasores españoles, a los que derrotaron, tras la primera fundación de la Ciudad de Buenos Aires: “Hay unos relatos muy sólidos que sugieren que este grupo de indígenas que los españoles llamaron Querandíes, eran pobladores ribereños que vivían mayormente de la pesca y que hacían harina de pescado que le obsequiaban a los españoles los primeros días de su llegada. Los recibieron muy bien, les llevaron comida, pero cuando dejaron de hacerlo los españoles reaccionaron violentamente y terminó todo en la refriega con el incendio de la Ciudad de Buenos Aires, que había fundado don Pedro de Mendoza. Esta refriega fue muy sangrienta, comandada por Diego de Mendoza, hermano de Pedro. Se trasladaron varios miles de soldados españoles hacia el noreste para exterminar a los indígenas que habían incendiado Buenos Aires. Las naciones indígenas que se aliaron para incendiar Buenos Aires eran Charrúas, Chaná Timbú, Querandíes y Guaraníes. Eso da la pauta de que entre esas tribus había un entendimiento, una especie de relación, ellos se defendían en forma común ante el ataque del invasor. Lejos de ser tribus integradas por brutos o salvajes, se ve que entre esas naciones aborígenes supieron coordinar un ataque a Buenos Aires que lo exterminó. La ciudad debió ser refundada. Esos temas ha sido interesante enfocarlos, porque por ejemplo las boleadoras que encontramos en Cañada Honda a lo mejor han sido usadas durante la refriega con los españoles. Y quién sabe si una de ellas no es la que mató a don Diego de Mendoza”, dijo.

Además señaló otros datos de interés, como la primera extinción aborigen realizada por los españoles en estas tierras. En esta sentido marcó “la desaparición de los Querandíes, que como unidad étnica desaparecen tras la refriega”: “Sería el primer grupo étnico que extinguen los españoles”, aseveró Bonaparte.

Además, habló sobre las características intelectuales de estos aborígenes a partir de sus manifestaciones artísticas, cuando se analizó la cerámica que produjeron: “Creemos que hay algunos diseños básicos, que están presentes en otras culturas, el diseño de la greca si se quiere es universal, pero por ahí se encuentran restos de cerámica con un diseño muy especial, y eso nos hace reflexionar que en esas poblaciones había individuos con distinto desarrollo intelectual, y si bien a lo mejor la mayoría se dedicaba a repetir los diseños tradicionales había otras personas con capacidad para hacer cosas nuevas. Nos enfrentamos con una realidad que nos indica que dentro de los grupos aborígenes había heterogeneidad intelectual, no eran todos de un nivel determinado. Esto lo decimos en el libro y es novedoso en los trabajos arqueológicos, que en su gran mayoría están dirigidos a describir una cosa. Por ejemplo, de Cañada Honda se ha publicado un trabajo sobre los restos de cocina, otro sobre las puntas de flecha, pero eso aparece desconectado del contexto. Y el contexto no es solamente los restos arqueológicos, es el hábitat, es la historia del hábitat. A lo mejor algún otro arqueólogo toma esto como ejemplo. La cosa tiene que ser tratada en su aspecto global para darnos cuenta de la significación que tiene”, concluyó Bonaparte. Entonces hubo un pequeño silencio y un aplauso vigoroso surgió de los presentes como agradecimiento a tamaño aprendizaje prodigado en unos pocos minutos.

Sin dudas que una personalidad como José Bonaparte, debería ser merecedor de recibir, un reconocimiento y una reinvindicación por su labor, de parte de una comunidad que tantas veces lo ignoró y hasta maltrató.

A continuación baraderohoy describe la vida de José Bonaparte, tal como es llamado en el mundo de la palentólogía “El maestro de la Era Mesozoica”.

¿Quién es José Bonaparte?

Desde 1959 el doctor José Fernando Bonaparte orientó sus investigaciones a los vertebrados mesozoicos, las cuales tenían por entonces pocos precedentes en Sudamérica. Con los años sus descubrimientos han llamado la atención de los más destacados especialistas de todo el mundo. Mediante exploraciones metódicas y continuas en afloramientos triásicos, jurásicos y cretácicos continentales ha logrado reunir colecciones únicas, posibilitando numerosos estudios que han sido publicados en revistas científicas de primera línea como Science y Nature. Hoy en día algunos lo han apodado y con justa razón “el maestro del Mesozoico”.

El doctor José Fernando Bonaparte nació en Rosario, provincia de Santa Fe, el 14 de junio de 1928. Se inició en la paleontología de vertebrados en Mecedes, provincia de Buenos Aires, donde fundó y organizó el Museo “Carlos Ameghino”. Emprendió por entonces numerosos trabajos de campo en las márgenes del río Luján y en los acantilados de Monte Hermoso, entre otras tantas localidades. Realizó cursos libres de Geología Histórica y Paleontología con el Dr. O. A. Reig y de Anatomía Comparada con el Dr. K. Gavrilov en la Universidad Nacional de Tucumán, así como también de Evolución con el Dr. E. Mayr, de Vertebrados inferiores con el Dr. A. S. Romer, de Mamíferos sudamericanos con el Dr. B. Patterson y de Faunas de Asia con la Dra. Z. Kielan-Jaworowska, en la Universidad de Harvard.

En 1959 se incorporó a la Fundación Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán, donde fue Profesor Titular de Paleozoología entre 1975 y 1979, y Director de la Sección de Paleovertebrados entre 1960 y 1978. Bajo su dirección, esta sección alcanzó una jerarquía notable, no sólo por los excepcionales materiales que se reunieron sino también por los numerosos trabajos que se publicaron. En 1974 dicha casa de altos estudios le otorgó, previa consulta internacional, el título de Doctor honoris causa. En 1978 debió dejar la Fundación Miguel Lillo y trasladarse a Buenos Aires para tomar la dirección de la Sección de Paleontología de Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”. No obstante continuó dictando algunas clases en Tucumán entre 1980 y 1984.

Sus investigaciones se han orientado a reconocer la composición de las asociaciones faunísticas de tetrápodos mesozoicos, la sucesión de las mismas y sus implicaciones cronológicas, las relaciones con faunas de otros continentes, la problemática biogeográfica y evolutiva de los grupos involucrados y la inserción de los logros de sus investigaciones en un esquema evolutivo y biogeográfico global. Ha propuesto que la unión del Mar de Tethys con el Océano Pacífico, que tuvo lugar a mediados del Jurásico, determinó un prolongado aislamiento biogeográfico de las faunas de vertebrados terrestres de Laurasia y de Gondwana, dando lugar al desarrollo de caminos evolutivos progresivamente distintos que culminaron con asociaciones de vertebrados continentales diferentes en el Cretácico Tardío de uno y otro supercontinente. Entre sus descubiertos cabe destacar el de las asociaciones faunísticas de la Formaciones Los Colorados (Triásico Superior de La Rioja) en 1964, Río Mendoza (Triásico Inferior de Mendoza) en 1964, Lagarcito (Cretácico Inferior de San Luis) en 1965, Lecho (Cretácico Superior de Salta) en 1975, Cañadon Asfalto (Jurásico Medio de Chubut) en 1976, Los Alamitos (Cretácico Superior de Río Negro) en 1982-1984, La Amarga (Cretácico Inferior de Neuquén) en 1984 y Loncoche (Cretácico del sur de Mendoza) en 1988. A fines de la década de 1990 ha realizado además significativos descubrimientos en afloramientos del Triásico Superior de Brasil, con colegas de esa nacionalidad.

Entre las especies de tetrápodos mesozoicos que ha dado a conocer se destacan los dinosaurios: Riojasaurus incertus Bonaparte, 1969; Coloradisaurus brevis Bonaparte, 1978; Mussaurus patagonicus Bonaparte y Vince, 1979; Piatnitzkysaurus floresi Bonaparte, 1979; Patagosaurus fariasi Volkheimeria chubutensis Bonaparte, 1979; Noasaurus leali Bonaparte y Powell, 1980; Saltasaurus loricatus Bonaparte y Powell, 1980; Kritosaurus australis Bonaparte et al., 1984; Carnotaurus sastreiAbelisaurus comahuensis Bonapate y Novas, 1985; Velocisaurus unicus Bonaparte, 1991; Alvarezsaurus calvoi Bonaparte, 1991; Andesaurus delgadoi Calvo y Bonaparte, 1991; Amargasaurus cazauiArgentinosaurus huinculensis Bonaparte y Coria, 1993; Rayososaurus agrioensis Bonaparte, 1995; Ligabueino andesiLessemsaurus sauropoides Bonaparte, 1999; Dinheirosaurus lourinhanensis Bonaparte y Mateus, 1999; Guaibasaurus candelariensis Bonaparte, Ferigolo y Ribeiro, 1999 y Agustinia ligabuei. El Dr. Bonaparte ha contribuido con la revisión y la descripción de material complementario de otras tantas especies de tetrápodos mesozoicos dados a conocer por otros autores. Asimismo ha proporcionado material inédito para estudio a otros especialistas. Bonaparte, 1979; Bonaparte, 1985; Salgado y Bonaparte, 1991; Bonaparte, 1996; Bonaparte, 1999

A través de las exploraciones metódicas y continuas que realiza desde 1959 en afloramientos continentales triásicos, jurásicos y cretácicos logró reunir colecciones únicas que han dotado al Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y al Instituto Miguel Lillo de Tucumán de un patrimonio paleontológico de incalculable valor. Asimismo ha contribuido a aumentar las colecciones existentes en otras instituciones como el Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de La Rioja, el Museo de Geología y Paleontología de la Universidad Nacional del Comahue, el Museo “Carmen Funes” de Plaza Huincul y el Museo “Prof. Juan Olsacher” de Zapala. El Dr. José F. Bonaparte ha logrado formar un grupo de distinguidos investigadores y técnicos que a su vez han creado sus propios equipos de trabajos en distintos puntos de la Argentina y el exterior.

Bajo su dirección se han montado un gran número de esqueletos de tetrápodos mesozoicos en museos nacionales y extranjeros, así como también exhibiciones itinerantes en Japón y Portugal, a través de las cuales queda de manifiesto el interés que sus descubrimientos han despertado en el mundo.

Realizó estudios en el Museum of Comparative Zoology de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), en el British Museum (Londres, Inglaterra), en el Inst. Paleontologie de París (Francia), en el Museum für Naturkunde (Berlín, Alemania) y en la Universidad Autónoma de Madrid (España), entre otras tantas instituciones.

Obtuvo becas para perfeccionamiento e investigación en el exterior de la Deut la Fundación J. S. Guggenheim, de la Fundación Alexander von Humboldt, del British Council, de la Deutsche Akademie Austauschdienst, del Field Museum y de la Humboldt Stiftung, entre otros organismos.

Fue subsidiado en sus expediciones por distintas entidades nacionales y extranjeras como: la Fundación Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” y el Centro Studi Ricerche Ligabue. También fue subsidiado por la National Geographic Society durante nada menos que 16 años consecutivos y por The Dinosaur Society en distintas oportunidades.

Debido a su trayectoria fue requerido para dar conferencias y cursos en prestigiosas universidades y museos del extranjero como: la Universidad de Harvard, la Universidad de California (Berkley), el Museum für Naturkunde de Berlín, la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, el Indian Statistical Institute de Calcutta, la Universidad Autónoma de Madrid, el Staatsammlung für Palaontologie de Munich y la Fundacao Zoobotánica de Porto Alegre, además de sus tantas disertaciones en congresos internacionales.

Actualmente es miembro de numerosas sociedades científicas tales como la Asociación Paleontológica Argentina, la Asociación Geológica Argentina, la Society of Vertebrate Paleontology (Estados Unidos), la Dinosaur Society (Estados Unidos), la Sociedad Brasileira de Paleontología y la Society of Avian Paleontology (Francia). También es integrante de varios grupos internacionales de investigación como el Working Group on Mesozoic Stratigraphy (Gondwana Subcammission), el Comité Sudamericano del Jurásico y Cretácico, el Comité del Cretácico de América Latina y el Reasearch Group on Circum Pacific Jurassic.

Entre 1976 y 1979 integró la Subcomisión Asesora del CONICET en Tucumán y el Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Tucumán, SECyT, entre 1985 y 1986 la Junta de Calificación y Promoción del CONICET, y en dos períodos (1984 a 1986 y 1990 a 1991) la Comisión Asesora de Ciencias de la Tierra del CONICET.

Es autor de más de 120 trabajos de investigación sobre vertebrados mesozoicos. También es autor de cuatro libros: El Mesozoico de América del Sur y sus tetrápodos (1978), Dinosaurios de América del Sur (1996), El Triásico de San Juan y La Rioja, Argentina y sus dinosaurios (1997) y Los Dinosaurios de la Patagonia Argentina (1998).

Se le han otorgado diversas distinciones tanto en el país como en el exterior: Associate Vertebrate Paleontology de la Universidad de Harvard en 1968; Delegado ante el II Symposium Internacional de Gondwana, Africa del Sur, en 1970; Arnold Guyot Memorial Award de la National Geographic Society en 1989; Forschungspreisträger (portador del galardón de la investigación) de la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania en 1992; Premio de la Fundación Konex en 1993; Premio “Ángel Cabrera” de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1994; Miembro Honorario de la Asociación Geológica Argentina en 1995 y Premio al Mérito Paleontológico de la Asociación Paleontológica Argentina en 1996. Además sus colegas le han dedicado varios taxones que llevan su nombre.

Actualmente es Investigador Principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y Jefe de la Sección Paleontología de Vertebrados del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”. El Dr. José Fernando Bonaparte se encuentra entre los paleontólogos más célebres del mundo.

 

 

 

 

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Comentarios (3)
  1. baraderense Dijo:

    Impresionante hallazgo, informen cuando viene este paleontologo, a saber tambien tenemos un profesional de Baradero Dario Lazo.
    Muy buena nota y por Baradero

  2. luca Dijo:

    ¿Cómo o donde se puede conseguir el libro?

  3. Carlos Papolio Dijo:

    Todos los comentarios acerca del Dr. José Bonaparte son pocos sobre su trayectoria. Es considerado de Florentino Ameghino, a la actualidad el paleontólogo más importante de América Latina y uno de los más prestigiosos a nivel mundial.
    Pero creo que el logro más importante es el legado que ha dejado como formador de 3 generaciones de paleontólogos que tienen renombre a nivel internacional: Fernando Novas, Guillermo Rougier, Jorge Calvo, Leonardo Salgado, Luis Chiappe, Rodolfo Coria, Sebastián Apesteguía, Diego Pol, Agustín Martinelli son algunos de ellos, ni más ni menos.
    Pero no fueron los únicos, también técnicos como Pablo Puerta y Marcelo Isasi entre otros. Y con el comenzó el Paleoarte en Argentina, me orientó a principios de los ’90 formándome científicamente con mis ilustraciones sobre la fauna mesozoica; y también a José Luis Gómez, quien también fue técnico en el Museo Argentino de Ciencias Naturales y a Jorge Blanco.
    Con estos ejemplos de formación Bonaparte, cierra un círculo de manera eficiente y completa con muy pocos referentes en el mundo.


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