(NOTA CON GALERIA DE IMAGENES).- Lentamente, sin prisa pero sin pausa, el río sigue creciendo y paulatinamente hemos visto desaparecer buena parte de la costa. Frente al puerto, solamente la casa construida sobre un alto terraplén se encuentra a salvo del alcance de las aguas, la poca hacienda que aún se halla en territorio isleño se encuentra abigarrada en el escaso
espacio disponible, el resto se halla anegado y, filtración mediante, incluso el Club de Regatas Baradero recibió agua que rápidamente fue extraída mediante el auxilio de bombas de desagüe. De ahora en más, seguramente la mirada estará puesta en prevenir una nueva entrada para que el clásico baile de fin de año no corra peligro de realización en el predio del club.
Dentro de todo el panorama, se destaca especialmente la visión del balneario, cerrado al público ya que el lugar se encuentra prácticamente ocupado por las aguas quedando solamente un 10% del terreno libre de ellas. Es de esperar que rápidamente ceda la creciente, ayer por la tarde, el curso del río corría con rapidez, pero las lluvias parecen haberse enamorado de esta zona y llueve, en las últimas semanas, por todo lo que no llovió antes y más todavía.
En un panorama que para nada resulta halagador, quizás lo rescatable es que la creciente ha sido paulatina, dando todo el tiempo necesario para que se fueran adoptando las medidas de prevención a fin que los afectados cuenten con el auxilio necesario de estas circunstancias.
Seguiremos de cerca con este tema tan significativo para los baraderenses y del que dependerá buen parte de la temporada ya que de continuar subiendo el nivel del río, ya no habrá sitio, como lo hay hasta ahora, donde acampar.

