El duelo es un proceso normal que implica un gran gasto de energía para el sujeto, y se produce ante la pérdida de algo o alguien significativo para el sujeto. Esta pérdida no necesariamente implica una muerte, puede ser consecuencia de una separación, e incluso de una pérdida de ideales o de una posición económica, por ejemplo. Para ser abarcativa me referiré a lo que se pierde en tales casos como objeto perdido.Todas las categorías
Durante la etapa de duelo que suele durar de seis meses a un año y medio se producen grandes desviaciones respecto de la conducta normal de una persona. Aparece un estado de constate tristeza y un profundo dolor. El sujeto comienza a tener un claro desinterés por el mundo externo, y solo se interesa por cuestiones relacionadas con el objeto perdido.
Se producen en el duelo dos grandes inhibiciones: se inhibe la capacidad de trabajar, de crear y producir; y la capacidad de amar. Suele aparecer además un intenso sentimiento de culpa, y la idea que se podría haber hecho o dicho algo para evitar la desaparición del objeto/persona perdida.
Puede suceder que un sujeto quede detenido en éste proceso de duelo, el cual se eterniza. La persona sabe que el objeto (o persona) está perdido pero se resiste a aceptar la realidad. No puede sustituir al objeto perdido, en algunos casos se intentan armar nuevos vínculos pero se fracasa en el intento. En otros casos ni siquiera intenta realizar dicha sustitución; sostiene que con la persona que se fue terminó la vida, y ya no habrá nadie que pueda ayudarlo a estar mejor.
A grandes rasgos se puede decir que el trabajo de duelo implica que se vayan separando ciertas emociones y sentimientos muy intensos hasta ese momento del recuerdo de ciertas situaciones en las cuales el objeto estaba presente. Hay una frase que expresa con claridad la necesidad de realizar un trabajo de duelo “No se puede vivir en el pasado, vivir de recuerdos”, este vivir en el pasado es lo que ocurre durante el período del duelo.
Muchas veces en el afán de ayudar, la gente sugiere a alguien que está realizando un duelo que no piense o no hable del objeto perdido, suponiendo que de este modo el sujeto sufrirá menos. Lo cierto es que es necesario que se pase por la etapa de duelo para poder seguir adelante. La mejor manera de pasar esta etapa es recordando, pensando y reviviendo al objeto perdido. Hablar de eso es lo que permitirá evitar quedarse detenido en el tiempo. El duelo es una etapa necesaria que debemos permitirnos vivirla.
Cuando este proceso dura más de lo esperable (un año y medio) o limita al extremo la vida del sujeto hablamos de duelo patológico. En esos casos se debe consultar a un psicólogo que acompañe con una escucha capacitada el atravesamiento de esta etapa tan dolorosa.


19 Enero 2010 0:26
FELICITACIONES!! MUY BUENA LA NOTA,TEMAS MUY POCO DIFUNDIDOS ENTRE TANTA FRIVOLIDAD.
19 Enero 2010 7:26
Me gustaria que traten las relaciones matrimoniales patologicas con vinculos enfermos (aun separados o divorciados siguen en guerra permanente).
Muy buena la nota