Todos hemos escuchado éste término en alguna oportunidad, e incluso lo incluimos en nuestro vocabulario cotidiano, pero ¿qué significa realmente ser hipocondríaco?. La hipocondría es la preocupación y miedo a padecer, o la convicción de tener una enfermedad grave a partir de alguna sensación corporal o signo que aparezca en el cuerpo. Desencadenan este tipo de preocupaciones por ejemplo lunares, pequeñas heridas, toses, latidos del corazón, movimientos involuntarios o sensaciones físicas no muy claras, interpretando catastróficamente los signos corporales más ínfimos.
Quienes padecen hipocondría tienen la particularidad de describir los síntomas corporales con máxima sutileza. Controlan excesivamente las funciones corporales y las alteraciones que en su cuerpo se presentan (por ejemplo se toman el pulso, el número de respiraciones por minuto y la presión arterial varias veces al día), también examinan minuciosamente la cantidad y composición de los alimentos que ingieren. El hipocondríaco acaba renunciando a realizar todo tipo de actividades, por cuidarse de esa enfermedad imaginaria, lo cual termina afectando en gran medida su vida social, laboral y personal.
Rara vez llegan a un consultorio psicológico por esta preocupación excesiva por su salud que limita ampliamente su vida diaria. Generalmente consultan derivados, luego de una larga recorrida por diferentes médicos de diversas especialidades. Aunque ellos le aseguren que no tiene nada el hipocondríaco sólo se queda tranquilo por un corto tiempo, pero pronto su preocupación aparece nuevamente respecto del mismo síntoma o de otro diferente.
El psicólogo es el profesional adecuado para tratar la hipocondría. El primer paso consistirá en desplazar esta preocupación absolutamente fija sobre el cuerpo y remitirla a una cuestión de origen puro y exclusivamente psíquico. Resulta sumamente dificultoso que el sujeto deje de hablar de su cuerpo, si bien pueden profundizar en detalles para referirse al mismo, los hipocondríacos presentan una gran dificultad para poner en palabras lo que sienten.
En cada sujeto la hipocondría se expresa de distintas formas, llegando en algunos casos a tener rasgos delirantes (dónde el tratamiento se orientará de un modo diferente), poder desplazar la preocupación por el cuerpo y poner en palabras lo que le ocurre permite al psicólogo hacer un diagnóstico exacto y proponer un tratamiento adecuado para cada caso.

