El paredón trasero del cementerio municipal, que da sobre la calle Acevedo, muestra, por estos días, una cartel anunciando “kiosco”, que ha sido pintado con aerosol y también, se ha pegado sobre la pared un afiche con ofertas del mismo comercio.
En principio nos pareció algo rayano a la falta de respeto el utilizar la pared del cementerio para poner propaganda comercial, pero observando el lugar, encontramos lo que nos parecen ciertos atenuantes.
Si uno camina por una vereda de esas impecables, es difícil que el ámbito no ejerza influencia y se cuide de modificarlo arrojando, por ejemplo, un envoltorio vacío, un papel u otra cosa similar. Si el lugar por el que se transita, en cambio, está lleno de papeles, vasos de plástico, tapas de bebidas, etc., “qué le hace una raya más al tigre” se piensa y se actúa en consecuencia.
Tal vez algo similar le haya ocurrido al propagandista del kiosco, cuando vio que las adyacencias del muro están inundadas de malezas y que entre ellas, además, hay desperdicios, puede haber pensado que, si los que poseen la responsabilidad de cuidar el lugar lo tienen en estado de abandono, ¿qué podrán reprocharme?
Así como una buena conducta, con su ejemplo, hace que surjan imitadores, la inadecuada también y por lo general más fácilmente, cosecha adeptos. Hágase extensiva esta situación a otros lugares de nuestra ciudad y varias cosas tendrán explicación.


06 Marzo 2010 0:01
corten un poco los yuyos que no se ve todo el cartel