Nos hemos ocupado reiteradamente de mostrar algunos sitios de la ciudad en los cuales se arroja basura con total desparpajo. Uno de esos lugares es la calle René Simón en la que, a partir de Acevedo y hacia el bajo, más de una vez maquinarias y personal de la comuna, se dedicaron a tareas de limpieza que insumen horas de trabajo que solventa la comunidad y que resulta un gasto inútil toda vez que, poco tiempo después, los desaprensivos que nunca faltan comienzan a arrojar desperdicios como si el lugar fuese un punto perdido en medio del desierto patagónico y no una calle ciudadana sobre la cual viven vecinos que para nada merecen semejante afrenta a su bienestar. Para colmo, ahora también se arrojan residuos en terrenos baldíos en los alrededores de René Simón al 600.
Como estábamos en la zona, nos trasladamos hacia el terreno conocido como “ex Bonini”, han aprovechado las “ventajas” que hallaron en el lugar y algunos fosos existentes fueron llenados con desperdicios.
Muchas veces nos quejamos de la inacción de las autoridades, porque resulta más fácil echarle la culpa a ellas que asumir la responsabilidad que nos compete como ciudadanos, ¿acaso nadie ve a quienes arrojan basura? Y los que la llevan hasta ahí ¿qué opinarían si otros vecinos les depositaran residuos domiciliarios frente a la puerta de sus hogares? Si bien es cierto que la municipalidad tiene que velar por la disposición final de los residuos, no menos verdadero es que los ciudadanos no puede desentenderse totalmente del problema y menos cuando los afecta directamente.
La foto$ que acompaña estas líneas nos eximen de mayores comentarios.

