viernes 09 de julio de 2010
Ejemplo de vida: Un sentido adiós al Dr. Simón

Hace ya 23 años que lo conocimos. Habíamos viajado a Rosario buscando solución a un problema de salud, dudando, equidistantes que estamos entre esa ciudad y Buenos Aires, dónde estaríamos mejor atendidos, le manifestamos que decidiríamos más tarde. Fue entonces que le preguntamos: ¿Si se decide venir a Rosario, lo vemos aquí? haciendo referencia a una tarjeta con sus datos personales y de su consultorio privado que nos había entregado minutos antes y él respondió: “Sí. Véanme ahí o en el hospital (público). Yo atiendo en las dos partes”. De inmediato percibimos que el interés por atender al enfermo era genuino, que no estaba teñido del mercantilismo que tantas veces menoscaba la importancia de la profesión del médico.

Cae por su propio peso cual fue nuestra decisión. A lo largo de 23 años, el Dr. Simón Adolfo Palatnik (*), entrerriano, descendiente de inmigrantes rusos, fue el médico reumatólogo que puso a disposición todos sus saberes, que eran muchos, a nuestro servicio.

El doctor Simón atendía a sus pacientes con dedicación. La visita se prolongaba entre media hora y 45 minutos durante los cuales revisaba meticulosamente al enfermo y charlaba con él, convencido de que los médicos deben aplicar su medicina también y especialmente al alma.

Profesor de la UNR, doctorado en medicina, miembro honorario de la Sociedad Argentina de Reumatología, invitado especial a congresos de todo el mundo, encumbrado como estaba en su carrera profesional, no vacilaba en llamarnos por teléfono a nuestra casa cuando se trataba de dar alguna indicación médica importante.

Finalizando mayo, estuvimos con el en su casa y consultorio de la Avda. Francia y Jujuy; nos sorprendimos un tanto al ver que, dentro mismo del consultorio, había un piano que confesó tocaba desde joven cuando, con un grupo de amigos, habían formado una orquesta de jazz con la que se presentaban en los distintos clubes rosarinos y mediante lo cual se ayudaba a costear sus estudios ya que no provenía de familia pudiente.

Fue la última vez que lo vimos. El 10 de junio, víctima de un infarto de miocardio, falleció mientras era intervenido quirúrgicamente en un sanatorio de Rosario.

Lo que sigue, más que cualquier otra cosa, resume lo que intentamos expresar. Al conocerse el fallecimiento del Dr. Palatnik, se suspendieron las clases en la Facultad de Medicina de la UNR, hecho que además de tener importancia de por sí, resulta más relevante si se le agrega que esto ocurrió por primera vez en la historia de dicha casa de altos estudios.

El cortejo fúnebre hizo su paso por el Hospital del Centenario frente al cual se detuvo para que sus restos fueran despedidos y recién allí se hizo público un acto que solamente conocían sus más íntimos allegados: que el doctor Simón había trabajado en la atención hospitalaria sin percibir sueldo alguno, “ad honorem”. 

G. M. 

(*) Simón Palatnik fue compañero de estudios de los doctores Julio Argentino Bitar y Osvaldo Bracali, con éste cultivó una larga amistad. También fue profesor de casi todos los médicos locales que obtuvieron su título en la UNR.

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