El matutino Ecos Diarios, de la ciudad de Necochea, publicó días pasados una carta de lectores que lleva la firma de la ingeniera en Producción Agropecuaria María José Cés, quien coloca en la data que escribe desde la vecina San Pedro.
Lo que relata en su carta la ingeniera Cés, debe servirnos para tomar las adecuadas precauciones a todos los baraderenses que, como ella, estamos expuestos a situaciones similares. No es cuestión de salir espantado y a los gritos, pero sí de hacer respetar nuestros derechos y pedir que los controles sean los que corresponden. Más aún, nuestro Concejo Deliberante debiera intervenir para que los ciudadanos estén protegidos legalmente ante el desapego que algunos sienten por la salud de su prójimo, que generalmente resulta tan grande como su afán de lucro a cualquier precio.
Mi expulsión de Lobería gracias a los agrotóxicos
San Pedro, 12 de agosto de 2010
A través de este relato quiero poner en público conocimiento lo que está pasando en los hogares de muchas familias del interior cerca de campos donde se aplican agrotóxicos.
Vivíamos con mi marido y con mis hijas en una quinta de 2 ha en Lobería, a 4 kilómetros del centro geográfico del pueblo (5 minutos por asfalto). La casa estaba ubicada en una esquina alta del predio, a 10 metros de uno de sus alambrados perimetrales y a 5 metros del otro alambrado, donde daba la ventana de la habitación de mis hijas.
Todo lo que rodeaba mi propiedad era un campo agrícola de soja/trigo (la dupla que se hizo los tres años y medio que estuve allí).
Una mañana un ruido que no conocía me hizo temblar de miedo en la cocina y una sombra tapó temporalmente la luz que entraba por la ventana. Al asomarme, vi con asombro como sobre el borde del alambre más cercano bajaba una avioneta y despedía una nube. Corrí a cerrar ventanas y puertas tratando de que el olor insoportable e irritante no llegara al interior de mi casa y a mi hijita de 3 años que, asustada, me miraba ir y venir.
Estuve averiguando si podía reclamar que se cumpliera con los límites de fumigación pero la respuesta de profesionales y amigos fue: “no te van a dar bola”.
Otro día me sorprende otro ruido que con el tiempo se haría muy familiar: el motor de una “mosquito” que justo daba la vuelta sobre el alambrado y seguía a lo largo del otro. Salí corriendo a descolgar las sábanas y toallas pero no fue suficiente, tuve que volver a lavarlas por el olor penetrante a producto tóxico que tenían (igual al del Bicherón que conocía como insecticida de amplio espectro y altamente peligroso al contacto con la piel).
Nuestra fuente de agua era un molino ubicado al lado de mi casa entre los dos alambrados. Cuando llovía luego de una aplicación, no podíamos usar el agua por el “olor fuerte” que tenía.
La peor experiencia ocurrió en este último verano cuando disfrutábamos de un asado afuera con visitas del Sur. Éramos 6 adultos y tres nenas de 5, 3 y 1 año. Era un día con viento por lo que supusimos que no tendríamos “problema” para disfrutar de mi casa y su entorno. Pero en mitad del almuerzo una mosquito vino a toda velocidad a aplicar sus venenos sobre el alambre a pocos metros de donde comíamos. La reacción fue entrar a las nenas, la mesa, la comida. Uno de mis invitados salió a gritarle al aplicador:
“… ¡¿Qué hacés, no ves que estamos comiendo?!…”y el aplicador le respondió que el patrón lo había mandado. Yo agregué: ”… Pero con este viento pierden plata, se vuela todo…” Y respondió “…Yo no sé, me mandaron. Ahora, empiezo más lejos y luego sigo por acá…”.
Cuando entramos a casa mi amigo se quebró y me dijo: “vos no podes vivir así”.
Hasta encontré un bidón de glifosato al costado de mi lumbricario, con lo cual supuse que no sólo no importaba si vivía alguien allí sino que además era un buen lugar para tirar “sus deshechos”.
En charlas con un veterinario de muchos años allí (docente de la escuela agrotécnica y muy respetado por la comunidad), me decía que le llamaba mucho la atención el aumento de cáncer en bovinos detectados por él en los últimos años; todos relacionados con campos donde se usaba glifosato.
En ese momento decidimos con mi marido sacar a nuestras hijas de allí, y olvidarnos de que crezcan en la ruralidad, de hacerlas amantes de los pájaros que llenaban nuestros árboles; y olvidar también los proyectos productivos propios. Pudimos en pocos meses mudarnos a una ciudad, encontrar trabajo y escuela, y poner en venta la casa. Pero así como nosotros tenemos la suerte de poder hacerlo, hay miles que no tienen alternativas y deben quedarse y exponerse al desprecio por sus vidas, de la de sus hijos y de sus hogares, además de la contaminación y de las enfermedades consecuentes.
Por eso y porque no quiero que mis hijas sean víctimas de un sistema productivo voraz en el que vale todo a cualquier precio, quiero que se conozca esto y que entre todos busquemos alternativas que beneficien y protejan a todos los miembros de nuestra sociedad.
Ing. en Prod. Agropecuaria María José Cés
MN: 00991
DNI: 24.881.962


24 Agosto 2010 9:10
Todavía hay mucha gente que cree en las bondades del aire puro del campo.Y especialmente en Baradero hay muchas personas que te lo discuten y hace parecer, que nunca salireon de alrededor de la Plaza Mitre, basta con acercarse a las afueras de la ciudad y ver qué hay sembrado. Baradero está rodeado de campos, una mínima parte del partido corresponde a la zona urbana.
No busquen lejos las razones de mucho cáncer, abortos espontáneos,etc,etc,
Si hasta los mistos os bellísimos pajaritos amarillos, que antes sólo se veían en el campo, junto con los tordos y los horeneros, hoy viven momentáneamente en nuestras casas. ” Cuando no los veamosmás, vamos a tener que emigrar inteligentemente, como lo hacen ellos, nos va la vida-.
Y quienes nos gobiernan, incluyendo a la oposición, parece que viven en otro planeta-” Que no se olviden que sus hujos y nietos, también viven cerca de los campos”.
24 Agosto 2010 11:59
CHE QUE ESPERAMOS QUE HAGAN ALGO NUESTROS CONSEJALES Y ESTAN TODOS PRENDIDOS ,
EL OPOSITOR DE TODO ES EL QUE SE LA PASA FUMIGANDO Y DEFENDIENDO SUS PROPIOS INTERESES… SEGUI CONTAMINANDO VOS Y TODOS LOS CHACAREROS
25 Agosto 2010 17:53
Lo peor es que cuando la gente del campo pidio ayuda al pueblo para manifestarse en favor de sus intereses y en contra del gobierno ahi se estuvo.
Somos realmente unos salames. Nos piden ayuda para sus propios intereses, pero cuando avasallan nuestro humilde intereses por la vida, se hacen bien los distraidos
Donde están ahora ? invoquémoslos a ver que hacen ?
Donde esta la diputada Antonijevich que le interesa medir los caso de cancer en el proximo censo
25 Agosto 2010 19:10
“Y quienes nos gobiernan, incluyendo a la oposición, parece que viven en otro planeta-” Que no se olviden que sus hujos y nietos, también viven cerca de los campos”.
Lia me parece una posicion muy terca la tuya… la presidente hace rato que lo viene advirtiendo… y es la oposicion la que se codea con los productores agricolas en la Sociedad Rural.
Si Cristina llega a tomar alguna medida restrictiva respectoa esto, seguro van a salir los profetas Carrio y Solana a defender a estos productores asesinos… como lo hicieron con Fibertel y Papel Prensa… van a decir que es un ataque mas a las libertades individuales… claro la libertad de llenarnos de Glifosato… asi que no seas injusta y reconoce que el oficialismo en esta hace rato que acerto y la oposicion es la que defiende a los asesinos tratando de sacar tajada… no fue el kirchnerismo el que corto las rutas con la 125.