Adiós a la histórica bombita, bajo consumo: Dudas y desafíos en el arranque de la mudanza

Con la prohibición de la venta de las tradicionales lamparitas incandescentes -que comenzó a regir a principios de este mes-, miles de platenses ya comenzaron a advertir en sus propias casas las dificultades que representa el paso a la era del bajo consumo, tras décadas de convivencia con la clásica bombita.

Precios más elevados, mayor variedad en cuanto a la calidad, y la dificultad para reemplazar algunos modelos con diseños particulares son algunas de las nuevas pautas con las que deben enfrentarse los clientes desde hace un par de semanas.

“La gente de a poco se está adaptando al cambio. Vienen y consultan, aunque hay muchos tipos de lámparas que son difíciles de conseguir porque en la versión bajo consumo son más caras y no tienen tanta demanda, como las que tienen formas especiales”, señaló Guillermo Gardella, de la casa de iluminación de diagonal 80 entre 47 y 48.

Algunos de esos modelos a los que hace referencia Gardella son las llamadas “velitas”, utilizadas en diferentes tipos de lámparas y arañas, que también deberán ser reemplazadas a partir de ahora por su versión fluorescente compacta, denominación técnica de las “bajo consumo”.

Aunque algunos de los modelos que ya se están comercializando simulan la forma de las “velitas”, muchas no son idénticas y, en esos casos, el cliente debe conformarse con el reemplazo por una lamparita similar a la que se rompió.

También está la alternativa de optar por las incandescentes de 25W, que aún se siguen vendiendo por no estar incluidas en la prohibición que comenzó a regir el 1 de junio pasado.

CUESTION DE FORMA

Clic para ampliarAl ingresar en las casas dedicadas a la venta de productos de iluminación, la primera sensación de los clientes suele ser de desconcierto, según indicaron en varios comercios del ramo. “Lo que pasa es que se volvió a abrir un mercado que era bastante tradicional, siempre se vendían lámparas similares y ahora hay muchas opciones con diferentes formas y precios”, explicaron.

Con la veda a las incandescentes, la forma de las lámparas comenzó a tener más preponderancia. Las primeras fluorescentes compactas que aparecieron en el mercado, hace ya varios años, se caracterizaban por sus tubos en forma de U y por tener un largo superior al de las bombitas ya conocidas.

Esa forma, que dificultaba su instalación en aparatos diseñados para el tamaño de las incandescentes, junto a su temperatura de luz más fría, que proyectaba una luz más blanca y sombras más “duras”, complicaron la posibilidad de tener una aceptación masiva.

Sin embargo, en los últimos años esos dos problemas parecen haber desaparecido. “Con la aparición de las bajo consumo con tubos en espiral se mejoró mucho en cuanto a la versatilidad, porque ahora se pueden usar en cualquier lado. Vendemos muchos veladores con luces que son más chiquitas para que no sobresalgan”, indicó Mariano Glasman, dueño de Nova Luce.

También se amplió la oferta en cuanto a las variedades de temperatura de luz. “Hay luces más cálidas y más frías. Prácticamente uno puede elegir el tono de luz que quiere tener en cada espacio de la casa”, agregó Glasman.

Precios, variedad y la dificultad para reemplazar modelos clásicos son algunos de los problemas que plantea el cambio.