Mujeres con sobrepeso, con más riesgo de cáncer ginecológico

La incidencia negativa del sobrepeso en la salud de las personas va mucho más allá de lo que el común de la gente cree, es decir, excede ampliamente los problemas vasculares, digestivos y de hipertensión arterial. En ese sentido, las mujeres con  obesidad o kilos de más tienen también un alto riesgo de contraer enfermedades de tipo ginecológicas, que pueden llegar a consecuencias fatales si no son abordadas a tiempo por especialistas médicos.

Las estadísticas del Instituto Nacional de Cáncer de EEUU (NHI), indican que las personas con sobrepeso aumentan hasta un 40% el riesgo de sufrir cáncer ginecológico (de cuello de útero, vagina y vulva). Esto nos lleva a reflexionar sobre la importancia de un peso saludable y de los controles aplicados a tiempo a los fines de prevenir o detectar la enfermedad y tratarla adecuadamente.

La temible relación entre el sobrepeso y los problemas ginecológicos

En el tejido graso periférico (el tejido graso que tenemos en el cuerpo) se genera colesterol, y a partir del metabolismo de dicho colesterol se forman los estrógenos. Esto se traduce en que la mujer con kilos de más tiene en general una fuente carga extra de estrógenos, que no son los que normalmente produce el ovario sino que, por el contrario, se originan como consecuencia del tejido adiposo periférico.

Esto trae aparejados muchísimos problemas metabólicos que conllevan al cáncer en los tejidos y órganos que contienen receptores hormonales estrogénicos, como por ejemplo la glándula mamaria, endometrio uterino y la vagina y otros órganos como intestino grueso cáncer de colon y ovario.

¿Por qué producir más estrógenos del que el cuerpo necesita es un riesgo?

La respuesta es sencilla: cuando el organismo detecta que se ha generado un fuente externa de estrógeno, le da la orden al ovario de que deje de producir esta hormona, ya que el cuerpo necesita lograr un equilibrio. En este momento, el ovario deja de ovular y los ciclos menstruales se tornan irregulares. Hay meses en los que la mujer directamente no menstrúa sino que produce un sangrado irregular que trae aparejado numerosos problemas.

Un estudio denominado Woman Health Iniciative (WHI) analizó la dimensión del impacto negativo en la salud que generan las terapias de reemplazo hormonal con estrógenos, sin la oposición de progesterona. Este estudio demostró, por ejemplo, la clara incidencia que hay de cáncer de mama principalmente, de endometrio, ovario y colon, en las pacientes que recibieron durante 5 ó más años estrogenoterapia. A partir de este estudio se produjo un giro en el enfoque del tratamiento de los síntomas en la menopausia, enfocándose los profesionales en derivados naturales de los estrógenos -como son los fitoquímicos- para prevenir las complicaciones y enfermedades relacionadas a la privación de estrógenos.

Los resultados de este estudio que relaciona la administración de estrógenos sintéticos en las mujeres menopáusicas es extrapolable a las personas con sobrepeso, ya que éstas producen en su propio organismo una dosis ¨extra¨ de estrógeno, la cual impacta negativamente en su salud. Por ello es recomendable informar a las pacientes con kilos de más sobre los riesgos específicos ginecológicos, además de las enfermedades sistémicas más conocidas como son las cardiovasculares, diabetes y del sistema osteoarticular.

Cuatro signos comunes para detectar el desarrollo de cáncer ginecológico

Algunos cánceres lamentablemente son muy silenciosos. No dan síntomas y cuando los detectamos ya es tarde, pero pueden presentar algunos signos previos. Éstos pueden ser:

• Ritmo menstrual irregular:  este trastorno suele ser normal en una mujer con sobrepeso u obesa, y por ello muchos médicos no le dan la importancia que deberían…

• Alteraciones vasculares: la mujer puede manifestar congestión pelviana, mucho dolor en la zona y dolor muscular, sentir pesadez; es lo que suelen llamar “hinchazon”, que se manifiesta también en el dolor de mamas, retención de líquidos y edemas en las piernas. El estrógeno tiene un efecto negativo en los epitelios vasculares: puede producir trombosis y aumentar el riesgo de enfermedades tromboembólicas. Entonces una mujer obesa, y que para colmo también fuma, tiene triple riesgo de hacer tromboembolismo.

• Sangrado vaginal irregular: cuando se presenta es un signo de alerta, ya sea en una mujer que cursa la etapa de menopausia como en una mujer que todavía menstrua y comienza con sangrados irregulares y/o abundantes.

• Tumor palpable en las mamas: generalmente cuando se lo puede detectar por palpación, se encuentra ya en un estadío avanzado. Es necesario concientizar a las pacientes sobre el exámen mamográfico, ya que detectado a tiempo es curable.

Los métodos para la detección precoz de estas enfermedades ginecológicas son principalmente la mamografía -que debe realizarse anualmente a partir de los 40 años y 35 años en aquellas mujeres con antecedentes familiares positivos-, el estudio de Papanicolaou, la colposcopia y la ecografía transvaginal. Si bien este último no es un método de diagnóstico, si está indicado principalmente para la valoración endometrial uterina en mujeres con sangrados irregulares y/o presencia de factores de riesgo para cáncer de endometrio.

Bajar de peso, ¿minimiza los riesgos de cáncer?

Es importante que la paciente esté en forma, pero esto no significa que solucionará necesariamente los problemas a los cuales ya estuvo expuesta durante su etapa de obesidad o sobrepeso. El cáncer se desarrolla en un tiempo determinado, que está relacionado con la cantidad de tiempo que la mujer estuvo expuesta a la producción excesiva de estrógeno. Por lo que es fundamental determinar aquellas personas de alto riesgo para su asesoramiento y  prevención primaria de las enfermedades asociadas a la obesidad.

Se considera, sin embargo, que el tiempo de exposición estrogénica que puede ser dañina y nefasta para el aparato genital femenino son cinco años. Una persona que excede ese período con kilos de más ya es una paciente de riesgo. En tales casos, el médico tratante tiene que ser consciente de buscar la posible existencia de este tipo de enfermedades aunque no presente sintomatología.

Diagnóstico y tratamiento

El primer paso para la detección de estas patologías es armar un perfil biopsicosocial de la persona. Es decir, un perfil integrado de las distintas áreas de su vida, ya sea familiar, laboral o biológica. Esta primera conversación, previa a la revisación médica, es un importante instrumento predictivo de riesgo…

En segundo término, se deben realizar estudios ginecológicos básicos, y,  en caso de detectarse irregularidades de cualquier tipo, como por ejemplo alguna imagen sospechosa en la glándula mamaria, recomendamos a la paciente la posibilidad de someterse a un tratamiento acorde, o a una cirugía, como por ejemplo la práctica de una intervención para extraer nódulos en el área.

*Patricia Panzeri es responsable del Área de Salud Sexual de Sanatorio Diquecito

Fuente: docsalud.com