Abuelas: “Quieren destruir a los organismos destruyendo la verdad”

Estela de Carlotto y Rosa Roisinblit explicaron la posición de la entidad ante los primeros resultados del cruce de ADN. Objetaron el intento del grupo empresario de clausurar el caso y sentenciaron: “Con las Abuelas no, Clarín.”

La memoria para una democracia es necesaria y querer negociar la amnesia creo que les va a ser imposible.” Con esa frase, dirigida a quienes reclaman el cierre de la causa y un pedido de disculpas a Ernestina Herrera de Noble, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, finalizó ayer la conferencia de prensa en la sede del organismo en el barrio porteño de San Cristóbal en la que aseguró que la causa continuará tras la feria judicial y que no se cerrará hasta finalizar el examen genético.

El objetivo de la conferencia fue informar sobre los resultados de la segunda etapa del entrecruzamiento del ADN de Marcela y Felipe con las familias que buscan niños secuestrados entre 1975 y 1976. Según informó el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), el viernes pasado el perfil de Marcela fue comparado con 55 muestras con un resultado negativo en 52 casos aunque en tres de esas muestras la información genética resultó “insuficiente”. Lo mismo sucedió con Felipe, que fue entrecruzado con 57 familias y con una de ellas no se pudo arribar a un resultado concluyente.
El encuentro con la prensa comenzó puntualmente a las 12:30. Escoltada por la vicepresidenta de Abuelas, Rosa Roisinblit, y los abogados Alan Iud y Mariano Gaitán, Estela de Carlotto arrancó con la lectura de un comunicado en el que asegura que todavía “no existe un resultado negativo” y repartieron entre la prensa un informe sobre los más de diez años de la causa.

“Las Abuelas continuamos expectantes a los nuevos cotejos y a la posibilidad de que el Banco se complete para saber si Marcela y Felipe son o no hijos de desaparecidos. El cotejo con el resto del Banco continuará luego de la feria judicial, sólo entonces habrá concluido la pericia. Lo que sí está probado, desde 2002, es que los expedientes fueron armados y que hubo una sustracción y retención de dos chicos, como así también que fue alterada ilegalmente su identidad”, leyó la dirigente de Abuelas.

Con la voz cansada, Estela fue elevando el tono a medida que fue contestando a las cargas de los abogados y los medios del Grupo Clarín, quienes acusaron a Abuelas de perseguir a los jóvenes Noble Herrera: “Lo lamentable es que algunos medios no dicen la verdad. Tergiversan la realidad, hablan de que se cierra la causa, hablan como que hemos mortificado, victimizado a estos jóvenes y no es cierto”, dijo Carlotto.

Recordó que las primeras denuncias sobre la identidad de Marcela y Felipe las recibieron en 1984. Tras varios años, y como se trataba de una adopción legal, en 1992 intentaron reunirse con la viuda de Noble. “No nos recibió, lo hizo (Héctor) Magnetto, quien nos propuso decirnos los nombres de las madres que abandonaron a los chicos si le decíamos quién  los denunciaba. Era un chantaje”, recordó y se preguntó: “¿Cómo pueden echarnos la culpa de mortificar a estos chicos si la señora hace un comunicado en su diario diciendo que ella también duda del origen?” Carlotto describió los últimos años de la causa como “una guerra terrible hacia el camino de la verdad” y destacó que en los últimos años se sumaron en apoyo a Clarín “alianzas espurias” de los que quieren votos y quieren que pidamos perdón”.
Promediando la conferencia, Estela miró a las cámaras y anunció que iba a decir “una frase lapidaria”. “Vemos que quieren destruir a los organismos de Derechos Humanos destruyendo la verdad”, denunció Carlotto y advirtió: “Con las Abuelas no, Clarín”, parafraseando los dichos de Beatriz Sarlo en el programa 6,7,8.

Minutos después, en diálogo con la prensa, la titular de Abuelas, explicaría que la frase le salió “desde el dolor” porque “esos chicos, si no son los que busca Abuelas hay que preguntarse de dónde vienen, quiénes son”, sostuvo y agregó: “Detrás de todas las informaciones que da Clarín surge el cuestionamiento a nuestra forma de trabajar, nos hacen brujas perseguidoras de chicos, que era el concepto que tenían los militares apropiadores. Este desprestigio es para sepultar la memoria y que la verdad no aflore, que la justicia no llegue, y que el país quede construido sobre una historia falsa, una arena movediz,a porque lo que queda impune se repite.”

Fuente: Tiempo Argentino