Paraguay, el socio de la suerte

Llegó a la final al vencer a Venezuela 5-3 por penales, y jugará por el título el domingo ante Uruguay. Tal como había ocurrido en cuartos con Brasil, el equipo de Martino fue mucho menos que Venezuela pero logró imponerse desde los doce pasos.

El duelo entre Paraguay y Venezuela en Mendoza fue como un cumpleaños sorpresa en el que el agasajado sabe de antemano -porque el encargado de llevarlo no aguantó el secreto o no supo esconderle la verdad- que cuando prenda la luz sus familiares y amigos, escondidos en la oscuridad, saltarán emocionados. Fingirá sorpresa, fingirá emoción. Y sonreirá amablemente…

Venezuela ya no sorprende, Paraguay menos. Encima estos dos equipos ya se enfrentaron en la primera ronda (3-3). Se conocen. Y no sorprenden a nadie, escondidos en la oscuridad. Anuncian y muestran sus armas: la pelota parada, el contraataque.

El primer tiempo fue tan chato que desde los 7 minutos a los 42 pasó poco y nada. “¡Sorpresa!”.

Un centro al área de Venezuela, Verón gana de arriba y el arquero Renny Vega le ahoga el grito. A los 42, centro al área de Paraguay, cabezazo de Moreno, travesaño; Rondón en el rebote, y Villar -el héroe ante Brasil- que salva el cero.

Si el primer tiempo fue malo, el segundo fue peor. No hubo situaciones de peligro. Se notó que Paraguay había hecho el gasto ante Brasil. Llegó a esta semifinal con el tanque casi vacío. Si hasta Martino mandó a la cancha a Roque Santa Cruz por Haedo Valdéz, y el delantero tuvo que salir al rato, lesionado (su lugar lo ocupó Martínez). Paraguay ya no tenía piernas, casi en un sentido literal.

Fue un poquito más ambicioso lo de César Farías, que cuando vio que su rival ya no daba más, agotó los cambios con el ingreso de Giancarlo Maldonado (delantero) por César González, y terminó atacando con tres delanteros (Maldonado, Rondón y Miku Fedor), pero no encontró nunca los caminos a Villar.

El partido se fue con el 0-0 al alargue. Los dos equipos que habían protagonizado el mejor partido de la Copa en el 3-3, se corrieron al otro extremo y mostraron lo peordel torneo.

En el tiempo extra Venezuela sufrió lo que gozó ante Chile. Suerte. Porque Miku se llevó puesto un remate de Maldonado y casi convierte: el palo le ahogó el grito. Y luego, un tiro libre de Arango dio en el travesaño. Paraguay estaba agotado y Santana, impotente, cometió otra falta que le valió su segunda amarilla y la roja,

Con diez, los paraguayos aguantaron en el segundo tiempo extra. Y… Oh, sorpresa, el partido se fue a penales. Ortigoza no falló (nunca lo hizo), Maldonado acertó, Barrios también, Rey la acomodó y Riveros la clavó. Villar se lo atajó a Lucena. Martínez rompió el arco y estiró la ventaja de Paraguay al 4-2. Miku achicó la diferencia. Y Verón selló la clasificación de Paraguay a la final, sin ganar ni un partido en la Copa.

Fuente: clarin.com