El nuevo reglamento para escuelas propone un novedoso método: No habrá horas libres en el secundario

El nuevo reglamento de escuelas, presentado por el ministro de Educación de la Provincia, Mario Oporto, y el vicepresidente 1° del  Consejo General de Cultura y Educación, Daniel Lauría, establece dos novedosas modificaciones: un proceso de apertura democrática y comunitaria y un plan de continuidad pedagógica que, entre otras cosas, evitaría las pérdidas de horas

cátedra ante la ausencia del docente. El reglamento será rubricado en los próximos días por el gobernador Daniel Scioli, y se aplicará plenamente desde el año próximo.

El reglamento controla el funcionamiento de la escuela en lo curricular, lo administrativo y lo organizativo, explicó el ministro, y remarcó que las normativas no son eternas, sino revisadas periódicamente, pero manteniendo cierta estabilidad temporal. “Este reglamento está enmarcado en el cambio de un concepto de obligatoriedad puesto en la familia para trasladarlo hacia el Estado. Con la ley 1.420, la obligatoriedad estaba puesta en la familia, hoy está ubicada claramente en el derecho social a la educación”, explicó Oporto.

Apertura democrática

Otro de los objetivos es la ampliación de la participación comunitaria en la escuela. “Cuando hablamos de democratizar el sistema educativo, estamos pensando en hacer crecer la participación, en la que todos los actores y sectores que trabajan en ella tengan protagonismo y ejerzan distintos roles y  jerarquías”, dijo Oporto.

Un cambio sustancial, explicó Lauría, es la nueva definición de comunidad educativa que incorpora colectivos que antes no tenían participación.

El capítulo 2 del reglamento establece derechos y obligaciones de los miembros de la comunidad educativa en los que prevalece un proyecto compartido de cooperación que incluye a alumnos, padres, docentes, centros de estudiantes, personal administrativo y articulado con una participación organizada que integrará a directivos, integrantes del equipo de conducción, auxiliares educativos, cooperadoras, sindicatos, exalumnos y otras organizaciones.

El valor del reglamento

La elaboración del nuevo reglamento llevó alrededor de tres años, contó Lauría, y explicó que “todo lo que pasa dentro de una escuela tiene que estar pautado en una normativa. Ante alguna situación, se busca el reglamento para ver cuáles son las sanciones o los posibles cursos de acción”. En el mismo sentido, el ministro Oporto explicó que “la ley está sostenida por tres columnas: la organización de la escuela (reglamento), los derechos y deberes de los docentes (estatuto) y aquellos contenidos que se enseñan (diseños curriculares)”.

Continuidad pedagógica

El plan de continuidad pedagógica es una herramienta de intervención para garantizar y asegurar el cumplimiento de los actos educativos a través de distintas estrategias, tanto currculares como extracurriculares, teniendo en cuenta las particularidades institucionales y la participación de actores de la comunidad. “Se permite que cada institución establezca, en forma consensuada, mecanismos que garanticen, a lo largo del año, el aprendizaje de los alumnos”, dijo Lauría, y añadió que si un chico se enferma y debe ausentarse, la institución brindará continuidad a su aprendizaje; hará lo mismo ante un brote de gripe o ante la ausencia de un docente. “Si falta un docente,  no se dará la hora libre, sino que se proyectará una película o una actividad en reemplazo de la clase, la cual será determinada por la escuela”.

Equipo de conducción

Otro cambio novedoso son los equipos de conducción, donde “la responsabilidad es distribuida y consensuada, cada miembro tiene su rol y una función específica”, y aclaró que “esto no le quita atribuciones al director, sino que hay todo un espectro de toma de decisiones que aparece compartido”, dijo Lauría.