La discreta impunidad del voto

Por Alfredo Grande (APe).- En un texto que me parece importante, Noam Chomsky describe las denominadas “ilusiones necesarias. Chomsky hace un lúcido e implacable análisis del discurso del Imperio, que a pesar de un poder en apariencia invencible, necesita construir el denominado discurso justificatorio de su criminal accionar. La raza superior en el caso del delirio nazi no es demasiado diferente del “american way of life” de los depredadores del Norte”. Para Freud, la ilusión es una creencia basada en un deseo. Yo defino el equivalente de estas ilusiones necesarias como las certezas basadas en un mandato.

Certeza que no admite duda, cuestionamiento, crítica, excepción, interpelación. Es una variante aggiornada del pensamiento único, que a su vez es una versión aggiornada de los dogmas y las bulas. Porque esta democracia donde lo democrático no brilla, está opacada justamente por su ausencia. La fórmula encubridora de esta carencia brutal, es el reiterado hasta el hartazgo “para todos”. La impunidad del sistema financiero que sigue generando un hiper consumo mediante el conocido mecanismo del “crédito fácil” o de ese atentado a la salud mental que es el “super préstamo”. Desde ya, los créditos como el “quiero” de la pareja psicótica que todo lo compra, son aptas para garantizar la compra de basura etiquetada en código de barras, pero no son aptas para la compra de viviendas, aun las más humildes.

Las necesidades básicas son satisfechas desde diferentes dádivas, desde los subsidios al transporte y servicios, hasta asignaciones que son presentadas como universales. Pero hay algo que insiste, y es la misma concepción de una democracia en la cual los representados terminan siendo mercado cautivo de los representantes. Especialmente, de los más encumbrados. El Mercado trasciende entonces el intercambio de las mercancías y de servicios. Se construye un Estado Mercado que produce, distribuye y elige a los consumidores.

El Estado Mercado es para los pobres y para los ricos. Es “para todos”. Pero los hechos no tienen importancia, en tanto las palabras que describen esos hechos sean irrefutables. Como las bulas. La hegemonía en la actualidad es justamente haber podido fusionar dos territorios escindidos: el mercado para los ricos y el estado para los pobres. El rico no tendrá ninguna compasión ante el pobre, porque como el pobre está subsidiado, será objeto de rencor y desprecio. Los vagos que no trabajan. El pobre se olvidará del poder del rico, porque ha dejado la marginalidad y la exclusión social.

Otro mundo es posible y ese mundo es la pobreza. La lucha entre el fascismo de consorcio y el retroprogresismo deja algunas piezas sin tocar. En la ciudad de buenos aires, el Estado Mercado que es una superación de la patria contratista, actúa en forma pornográfica. O sea: vive al desnudo. En el Ejecutivo Nacional todavía hay reflejos de cierto pudor, aunque eso implique actos y autos de fé. La clase media tiene sus días contados, o sea, cuenta los días de cada vencimiento de todas las facturas de prepagos, escuelas privadas, garaje, etc. Si bien podríamos decir que al que quiere celeste que le cueste, aunque lo pague en cuotas, la denostada y ridiculizada clase media es funcional al capitalismo, mucho más si es serio. Actúa como red para la caída de los poderosos y como biombo para ocultar a los ricos de la codicia de los rezagados de la historia.

En la ciudad de Buenos Aires el ataque a la clase media fue brutal y aquel que cantaba que “sólo vengo a traer mi corazón”, optó por cargar su changuito mental con todo el rencor, frustración, asombro y estupor para descargarlo cuando al menos ameritaba una canción. Y por supuesto, fue ovacionado, retado, cuestionado, y todo eso marca que esas palabras se constituyen en un analizador de que la política no regresó en la dimensión racional y discursiva que necesita. El kirchnerismo se debate entre una razón sin pasión, digamos una desviación electoralista y economicista, y una pasión que no admite razón, lo cual asoma como nuevos cultos a la personalida, o sea, idealización a una persona. Cuesta entender que los intelectuales de Carta Abierta se expresen de una forma que sería calificada de gorila si la mitad de esas expresiones las dijera alguien que no es del palo.

Pero más cuesta entender que no fueran tenidos en cuenta para pensar la mejor estrategia para demoler al fascismo de consorcio del que deshace Buenos Aires. La actitud electoralista de hacer funcionar una campaña contando con la foto de la presidenta, pero nada más que la foto, estuvo mas cerca de la magia que de la política profesional. A diferencia de otros, la Presidenta no bajó a la ciudad. Y por lo tanto, la ciudad no subió hacia la Presidenta y menos hacia su compañero de fórmula, el cada vez más triste Daniel. De todos modos, el ganador de las elecciones, del balotaje, de las internas abiertas, de la copa América, es el Estado Mercado.

Tiene el poder del doble mensaje permanente, y cualquier intento de señalar la paradoja enloquecedora del modelo, es atacada con diversas intensidades. Si no es Demokracia, es la vuelta a los 90. Pero los 90, además de la reina del plata, los tenemos en varias provincias, incluso la electoralmente más apetecible, y en muchas intendencias, varios sindicatos, corporaciones empresarias, etc. Si sumar capitalismo (serio) y derechos humanos es un ataque a la salud mental, sumar crecimiento y superávit con hambre, pueblos originarios diezmados y una canasta familiar que por su valor debería llamarse carroza, es un ataque a la salud mental, física y social. Pero el Estado Mercado no solamente es a prueba de balas, sino que también, si hace falta, prueba las balas.

Los accidentes de la policía, que siempre son disparos, nunca que un cana tropezó en el cordón de la vereda,la represión en distintos lugares, la suma de 4 fuerzas para imponer el orden en el sur de la ciudad empieza con el asesinato de un joven en san telmo. Con la ventaja que una fuerza de seguridad investiga a otra, y las dos juntas se lavan la cara. La derrota cultural vuelve a instalarse a pesar de las loas y los vitores al regreso de la política. En todo caso, habría que pensar seriamente que política regresó. La policía de Neuquén parece tenerlo claro. La bonaerense y la federal siguen disparando por si acaso. La única verdad es la bestialidad y el terrorismo del Estado Mercado es con el mazo dando y con el indec negando. Ya no matan al mensajero: simplemente impiden que nazca.

No quedan otros índices para discutir, simplemente porque es delito hacer esos cálculos. Todo esto no parece ser un funcionamiento modelo, pero el único objetivo es señalar que hay ejemplos peores. Después de décadas de orden democrático, parece un juego más conservador que transformador. Incluso reaccionario. Pero dentro del esquema del Estado Mercado, todo progresismo devendrá mas temprano que tarde en retroprogresismo. O sea: más de lo mismo presentado como diferente. Movilización permanente, denuncia permanente, crítica permanente, lucha permanente será la única alternativa fundante para enfrentar al Estado Mercado. Que nunca será para todos, porque los gerenciadores de la vida no estarán incluidos en la tierra de los trabajadores. Y los gerenciadores de la política, aquellos que tienen la democrática impunidad del voto, menos que menos. Será el definitivo nunca más.