La autopsia determinó que la beba de Ayacucho no murió asfixiada

La madre había denunciado que delincuentes entraron a su casa y atacaron a su hija de tres meses. Los peritos no encontraron “lesiones externas” y afirmaron que la criatura sufrió “una broncoaspiración”. Anoche hubo otra marcha.

El día después de la pueblada, Ayacucho despertó algo más escéptica. De la indignación maquinal por la denuncia de una madre que acusó a dos delincuentes de asfixiar a su única hija de tres meses en un intento de robo a su casa, al estupor de saber que Antonia falleció como consecuencia de una broncoaspiración. Todo en menos de 24 horas que incluyeron concentración masiva en la plaza de la ciudad, reclamo frente a la comisaría y agresión contra el intendente. Los investigadores, incluso, dudan hasta de la existencia del asalto.
Según la autopsia realizada en la morgue judicial de La Plata, Antonia sufrió “algo muy común en los niños como es la broncoaspiración”. Además, se determinó que no existió asfixia mecánica porque en su cuerpo no se registraron  “lesiones violentas externas”.

No obstante, los peritos extrajeron otras muestras que serán analizadas por expertos del Departamento de Patología Forense de la Policía Científica, también en La Plata, con el fin de profundizar los resultados.
Sin embargo, frente a estas primeras conclusiones, los investigadores tienen elementos para desconfiar de la versión aportada por la madre de la beba y sospechar que pudo haberse tratado de un caso de negligencia doméstica.
Hasta el momento, la principal hipótesis que sostienen los peritos que trabajan bajo las órdenes del fiscal de Dolores Diego Bensi, a cargo del caso, es que Antonia se atragantó con su propio vómito, lo que le causó la muerte.
En ese sentido,  un detective de la Departamental de Tandil que escuchó el relato de Soledad Ibáñez reconoció a Tiempo Argentino que “sobraron las contradicciones”.

La madre de Antonia le contó a la policía que antes de su muerte le había dado de amamantar. Luego la acostó en el moisés y entró al baño a ducharse. Cuando salió escuchó voces y al abrir la puerta del baño se encontró con dos hombres con sus rostros cubiertos (al principio, la mujer detalló que los ladrones estaban armados pero después reconoció que no podía precisarlo), uno de los cuales le pegó un golpe de puño en el rostro y le dijo que se trataba de un robo. También explicó que durante el asalto su beba comenzó a llorar y que los delincuentes, alterados, la taparon con una frazada pesada que le provocó la asfixia.

Pero los investigadores no le creen. La puerta principal de la casa sólo se abre desde adentro y no tiene ningún rastro de haber sido violentada. Al mismo tiempo, en la parte trasera de la vivienda hay un jardín con pasto que evidenciaría cualquier pisada. Los peritos, en cambio, no encontraron ninguna huella. Otro punto que llama la atención de los detectives es la total ausencia de testigos que hayan visto o escuchado a los delincuentes.
También trascendió que los peritos hallaron restos de vómito en el moisés de Antonia.
Por último, los investigadores comprobaron que, pese a encontrarse con algunos cajones abiertos y revueltos, nadie se llevó algo de la casa de Miguens al 1100.

Ibáñez, de 24 años, no volvió a declarar. Su pareja Juan Pablo Olano, un productor agropecuario de 28 años y padre de Antonia, tampoco. Sólo él sabe si cree en su mujer.

Fuente: Tiempo Argentino