Tecnópolis llegó para quedarse

La mega muestra de ciencia y tecnología no terminará este 22 de agosto, cuando cierren las puertas de esta primera edición. Se convertirá en un encuentro anual que continuará apostando a la consolidación de un modelo con visión a futuro.

Unos 160 guías recorren las 50 hectáreas de Tecnópolis para que los visitantes, mapa en mano, encuentren los stands que buscan. Dato que no es menor considerando que la muestra cuenta con unos 122 expositores que comparten cómo avanzaron en materia de ciencia, arte y tecnología.

Con entrada por la avenida General Paz y otra por Constituyentes, el predio de Villa Martelli recibe diariamente unos 100 mil visitantes. Así, la actividad que en principio se pensaba hacer por pocos días en Barrio Norte como cierre de los festejos del Bicentenario de la Revolución de Mayo, pasó a ser una propuesta más grande, que no sólo durará más de un mes, sino que te llegó para quedarse.

“Lamentablemente no nos autorizaron a hacerlo en la Ciudad de Buenos Aires (como cierre de los festejos por el Bicentenario), y nos tuvimos que poner a pensar dónde y cómo lo hacíamos. Pero la verdad es que no hay mal que por bien no venga y de aquello que iba a ser algo que iba a durar unos pocos días, vinimos a este verdadero parque temático”, dijo la presidenta Cristina Fernández por Cadena Nacional, al inaugurar lo que quizás se convierta en un centro de exposiciones que replicará el evento todos los años.

Así, se prepararon las tierras que pertenecen al Ejército y que durante la dictadura sirvió para albergar al Batallón 601 de Ingenieros. Se removieron unas 40 mil toneladas de escombros, se desmalezó, y se requirió un total de 11.800 trabajadores para la construcción y organización de la muestra.

Una vez inaugurada Tecnópolis se presentó uno de los objetivos principales: que los más chicos no vean al desarrollo científico como “un cuartito oscuro, donde trabaja un señor de guardapolvos, anteojos, viejo y gruñón que no nos mira” –tales palabras del secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, quien junto al ministro de Ciencia, Lino Barañao fue uno de los organizadores de la muestra.

Apostar al futuro, instruyendo a los más jóvenes es la clave para lograr un modelo de país que ya no sólo sea el “granero del mundo”, sino que se instaure también dentro del mercado internacional como “la góndola del mundo”.

Pero no es sólo una apuesta del Estado. De la muestra también participan empresas que -desde el sector automotriz, de software o energético- aportaron al desarrollo de la producción en nuestro país. Sin un fin de ventas, muestran todo lo que hicieron en los últimos años.

Existe una fusión entre sector público y privado, para que el eje no sea un gobierno, sino más bien un modelo que priorice al valor agregado en toda la industria.

-Continentes que formaron el mundo de la tecnología

Aire, Agua, Tierra, Fuego e Imaginación fueron los continentes en los que se organizó la muestra Tecnópolis. En cada uno de ellos los ministerios, secretarías y empresas exhibieron sus mayores avances, pero también se dio un espacio para educar. ¿La intención? Mejorar la calidad de vida y demostrar la importancia de consolidar el desarrollo.

“La gente no sabe que el 24% de la Argentina tiene problemas por fuertes lluvias y que el porcentaje restante sufre un clima árido. Por eso estamos acá, explicando que es necesaria la obra pública para re encausar el agua”, explica uno de los encargados del stand que montó la Subsecretaría de Recursos Hídricos.

Allí, mediante pantallas táctiles se puede participar de un juego en el que se debía adivinar cuántos litros de agua son necesarios para, por ejemplo, cosechar una planta de lechuga que se come los domingos junto con el asado; o cuántos litros se pierden por la canilla al cepillarnos los dientes todas las mañanas.

Aún con bajas temperaturas, la gente hizo cola igual para ingresar al acuario electrónico. Intervenciones sonoras y proyecciones de imágenes sobre objetos de un diminuto cuarto hacen sentir a los visitantes estar en el mismísimo fondo del mar. “Es increíble cómo reacciona la gente”, confesaba Juan, uno de los encargados de hacer rotar a quienes ingresaban.

Mapa en mano se planifica la recorrida: Visitar las huertas, ver los espectáculos de circo o tomar una clase de breakdance, en el galpón de las artes.