Una moda mundial: Por cuestiones ecológicas, se imponen otra vez los relojes sin pilas

Es una tendencia que detectan los relojeros platenses. Se vuelven a elegir los que funcionan a cuerda.

Dicen que todo comenzó en Europa como una toma de conciencia sobre los daños ambientales generados por las pilas botón en los últimos años. Para evitar esos daños, distintas organizaciones ecologistas iniciaron una campaña contra el uso de relojes electrónicos y, al mismo tiempo, alentando el regreso de los viejos relojes automáticos o de cuerda. Y lo que ya es una tendencia creciente en varios países europeos, según cuentan varios relojeros locales, se convirtió en este último tiempo en una moda que, ya sea con fines ecológicos o sin ellos, tiene cada vez más seguidores en las calles de nuestra ciudad. ¿Un regreso a los relojes antiguos?

“Algo de eso hay -explica Rud Rienzi, segunda generación familiar de relojeros y con casi 25 años en el oficio-. La vuelta de los relojes automáticos se está dando de a poco. En Europa comenzó con una campaña fuerte a partir de los daños que estaban ocasionando las pilas. Pensemos que una simple pilita de reloj puede llegar a contaminar 100 mil litros de agua. Atentos a esto, los europeos están practicando un regreso al uso de estos viejos relojes. Aquí también ocurre, pero como una consecuencia de lo que pasa en Europa. No es por conciencia ecológica, según me parece, sino por simple moda”.

Lo que cuenta Rienzi entra en coincidencia con las palabras de Hugo Angel Carrizo, otro relojero con varios años en el oficio. “Sesenta -precisa Hugo-, casi toda una vida. Y es verdad que ahora se observa una vuelta de los relojes automáticos. Pero se da despacio por una cuestión de precios. Siempre un automático o de cuerda va a ser más caro que un electrónico. Pasa que en Europa se está dando esta tendencia y las marcas están volviendo a lanzar modelos automáticos al mercado, algo que no ocurría años atrás”.

Así las cosas, tanto en las relojerías más tradicionales de la Ciudad como en las joyerías más modernas coinciden en que, si bien los aparatos electrónicos no dejan de pedirse, hay una demanda creciente de relojes que tiempo atrás directamente no figuraban ni en los catálogos. Y todo, se apunta, por la necesidad ecológica de retirar del mercado las llamadas pilas botón, altamente contaminantes por la cantidad de mercurio que contienen.

“El reloj automático, por ser mecanizado y no necesitar de la cuerda o de la autopropulsión -dice Rienzi-, es una gran opción para desterrar el uso de pilas. Ojalá sea una tendencia que se instale y volvamos a su uso, porque la conciencia ambiental es algo que todos, relojeros y usuarios, debemos ir elaborando”.