La colonización cultural: “Esta gente que habla idiomas”

Arturo Cancela fue un gran escritor argentino cuya más famosa novela lleva por título “La funambulesca historia del profesor Landormy”. En ella, el autor ridiculiza a la clase alta de su época y, en uno de sus párrafos, una madre le dice a su hija que van a ir a escuchar una conferencia del profesor Landormy, que por supuesto era francés, ya que resultaba muy interesante “escuchar a esta gente que habla idiomas”. La hija se pregunta para sus adentros “qué será lo que hablamos nosotros”.

Arturo Jauretche principalmente y otros intelectuales nacionales, calificaron tal cosa como colonización a veces pedagógica y otras cultural y este comentario viene a cuento de lo que días pasados observamos en un comercio de nuestra ciudad y que los lectores apreciarán en las fotos que acompañamos.

La palabra “sale”, en lengua inglesa significa venta y en el español, tan rico que Pablo Neruda justificó la conquista diciendo “Se llevaron el oro pero nos dejaron las palabras”, además de venta, si se quiere llamar la atención, tenemos liquidación, fin de temporada, precios bajos, etc., pero parece que para algunos es cierto que “Asigún dijo un día el patrón, en Inglaterra se habla mejor” y a alguien se le ha ocurrido que “Sale” suena mejor.

Imaginemos a una persona sin conocimientos de inglés, no tiene por qué tenerlos, leyendo “Sale”, o “Sale 20%” preguntándose: ¿Qué será lo que sale? ¿Qué saldrá un 20%? En un momento, bajo el mandato del General Perón, una ley del rubro comercial, obligaba a traducir al español todo lo que estaba escrito en otro idioma. Usemos el nuestro, que es hermoso, no genera dudas y nos evita papelones.

2 comentarios en “La colonización cultural: “Esta gente que habla idiomas”

  1. Excelente comentario. Adhiero.
    Nos queda la esperanza que el tema del idioma es cuestión de tiempo, y los yanquis terminen hablando castellano.

    Actualmente en Nueva York los carteles son bilingües inglés -castellano-
    (Así se nombra el idioma correctamente y no “español”;
    español es la persona nacida en España o con nacionalidad española).

    Muchas gracias

  2. Las Palabras. Pablo Neruda
    Todo lo que usted quiera, si señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se escuchan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se transladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Estos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

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