Binner celebró el cuarto puesto y el crecimiento de su fuerza

El socialista hizo una buena elección en su provincia, en la Capital Federal, la ciudad de Córdoba y en Buenos Aires, y se metió en el pelotón de segundos. Pronosticó que en octubre el FAP peleará por el segundo lugar.

A cinco minutos de las 22, con pocos votos escrutados, en el búnker del Frente Amplio Progresista echaron a correr el jingle pop de la campaña: “Es tiempo de pasar al frente”. Y lo de siempre: papelitos, banderas, chicos que gritan. Y lo que no es tan corriente: dirigentes sonrientes, a pesar de que no ganaron, de que no salieron segundos ni terceros. El entusiasmo, incomprensible a primera vista, tenía una explicación: los números apretados, la esperanza viva de pelear el segundo puesto en octubre.

Una hora después, cerca de las 23, el clímax. El festejo: “Nos ven crecer y no nos pueden detener”, cantó la hinchada. Y el gobernador de Santa Fe dijo: “Es muy importante lo que ha ocurrido en el día de hoy. Felicitamos particularmente a la señora presidenta de los argentinos. Vamos a seguir trabajando. En cinco semanas el pueblo argentino comprendió que algo nuevo estaba pasando en el país y entendió la propuesta. Este Frente, no tengan duda, es la novedad en estas elecciones.”

Binner esperó los resultados de las primarias, acompañado de sus colaboradores más cercanos, en el noveno piso de un apart hotel a una cuadra del Congreso de la Nación. El socialista esperaba una buena elección en Santa Fe y Rosario: los datos que manejaban les confirmaban un triunfo. El gobernador recibió, además, con entusiasmo, los números de la Ciudad de Buenos Aires y de la capital de Córdoba.

De hecho, los primeros en hablar en el búnker del Frente Amplio Progresista fueron los candidatos capitalinos. Ellos dieron a conocer los números de un estudio basado en mesas testigo que los dejaba terceros con 14 puntos, tanto en la fórmula presidencial como en diputados (casi la misma elección que hizo poco tiempo atrás Pino Solanas, que quedó afuera de la coalición). “Esta elección muestra el techo de (Eduardo) Duhalde y de (Ricardo) Alfonsín. Pero para nosotros, es nuestro piso”, dijo Roy Cortina, segundo candidato a diputado porteño. El análisis resumía el espíritu optimista del salón.

El cálculo del FAP era que la mala elección de Ricardo Alfonsín era la mejor noticia de la jornada. Si hasta se convirtió en cántico: “Tomalo vos, damelo a mí, es un velorio lo de Alfonsín.”

Es decir: el radicalismo en picada, con la posibilidad imaginable de que sus votos puedan ser absorbidos por otra opción. “Nosotros no vamos con esa idea de todos contra el gobierno. El gobierno es el presente. Alfonsín y Duhalde son el pasado. Nosotros somos la única opción que puede llegar a discutir el futuro. Podemos terminar siendo la segunda fuerza en octubre”, se entusiasmó Claudio Lozano, que encabeza la lista de diputados en Capital.

La que tardó en dejarse ver, la que prefirió esperar, fue Margarita Stolbizer. El escrutinio bonaerense fue el más lento de todos. Pero los números que llegaban no eran buenos. La mostraban disputando el 5º lugar con Martín Sabbatella de Nuevo Encuentro. Con una mejor elección bonaerense, la historia hubiese sido otra.

La cifra

10% de los sufragios superaba el FAP en la elección nacional y se metía en el pelotón de los segundos puestos.

20% de los votos obtenía anoche Binner en la Ciudad de Córdoba y se ubicaba segundo, aunque a nivel provincial caía al cuarto lugar.

Fuente: Tiempo Argentino.