Una mirada: El triunfo de Carossi

El para muchos inesperado triunfo de la lista de Aldo Carossi en las elecciones primarias del último domingo, ha generado una especie de obnubilación en algunos vecinos que se manifiestan en las conversaciones mantenidas en la calle y quedan registradas en los comentarios que publican las distintas páginas informativas con las que cuenta nuestra ciudad.

Se percibe en ambos casos una marcada tendencia a desmerecer el triunfo obtenido y se hace hincapié en la supuesta compra de votos mediante la dádiva acusando a los más necesitados, a los que más abajo quedaron en la pirámide social, en fin, al pobrerío, de ser el responsable del triunfo de Carossi. Lo llamativo de este planteo, es que se da por hecho que la gente que recibe la asistencia “no es pensante”, actitud de soberbia propia de las clases medias falsamente ilustradas, y que son ellos los que piensan. Veamos.

De inmediato hay que poner en duda la condición de pensantes que se arrogan cuando no han logrado un método para lograr que los que “no piensan” obedezcan sus designios antes que los de otros. Otra de las cosas simples que se le escapan a los pensantes, es que el Dr. Aldo Carossi ha conseguido sumar casi 5700 votos, cosa para sencilla y que todos los que participan en política conocen sobradamente, lo que hace que nos preguntemos si tantos indigentes y/o “no pensantes” hay en Baradero ya que de ser así, seria preocupación debería causarnos vivir en una población tan precarizada.

Los políticos que están en la oposición debieran comprender que en esa materia no siempre dos más dos son cuatro. Que el voto mayoritario de la ciudadanía, aunque no sea de nuestro agrado, es la principal regla de la democracia que tanto dicen respetar. Que esa misma democracia es la que les posibilita revisar y, llegado el caso, rectificar la estrategia que los llevó a la derrota al mismo tiempo que intentar comprender las motivaciones que hicieron que la mayoría votara por Carossi, tarea a la que, entre otras, deben dedicarse los políticos; e intentar que de la comprensión surja luego la manera de conseguir los votos que anhelan. Otra de las cuestiones a examinar debería ser la de pensar si lo que la oposición ofrece es mejor de lo que el oficialismo ha otorgado y, de creer que ha sido mejor, estudiar por qué la población no lo ha entendido así. Si falló la forma de comunicarlo o repensar si la oferta verdaderamente era mejor procurando no engañarse con eso de que “el 70% de la población no lo votó a Carossi” ya que, del mismo modo podemos decir que el 91% no lo votó a Iparraguirre” lo que, como en el caso de Carossi es una verdad a medias ya que de esa afirmación no se colige que los que no votaron por un candidato estén todos en su contra.

Será difícil, en el exiguo lapso que media hasta el 23 de octubre, conseguir modificar la realidad que, aunque a veces existan quienes no la entiendan, sigue siendo la única verdad.

Fuente: El Diario de Baradero.