Maíz: cómo lograr rindes más altos

En un panel sobre el cultivo, se recomen-dó ajustar bien a cada ambiente las variables de manejo.

Ya casi sobre el arranque de la siembra del maíz, en el congreso de Aapresid se realizó un panel para conocer las claves para alcanzar los máximos rendimientos en la campaña que viene.

El ingeniero Gustavo Maddonni, docente de la Facultad de Agronomía de Buenos Aires e investigador del Conicet, explicó que más allá de la temperatura, radiación, disponibilidad de agua y nutrientes, que escapan al control del hombre, hay numerosos factores que se pueden modificar. La fecha y densidad de siembra, el manejo del agua, la fertilización y los controles de malezas y plagas, por ejemplo, se pueden ajustar a través de un buen manejo.

En relación con la fecha de siembra, señaló que “a medida que nos atrasamos, el ciclo de la planta a floración se acorta y puede caer el potencial de rinde”. A su vez, el período de llenado “puede llegar a interrumpirse por heladas tempranas”, advirtió Maddonni.

En el caso del maíz tardío, sembrado en diciembre, “se sale con mayor carga en el perfil y hay mayor probabilidad de que la floración caiga en un período menos seco; es decir, que el balance hídrico sea más favorable”, dijo el especialista.

¿Hasta cuándo se puede demorar la fecha de siembra?. En realidad, depende de la latitud. En el caso de Pergamino, hasta mediados de diciembre sería el límite; yendo al norte se podría sembrar hasta principios de enero, y hacia el sur habría que hacerlo hasta principios de diciembre, indicó.

Otro punto que destacó Maddonni fue el de los golpes de calor que afectan cada vez más al cultivo de maíz, debido a los aumentos de temperatura por el cambio climático. El especialista precisó que por arriba de los 35º, el maíz se ve afectado, y los daños se producen tanto en floración como en llenado de grano. “Al maíz le hace bien esta combinación: alta radiación y temperaturas no muy elevadas”, explicó.

A su turno, el ingeniero Manuel Ferrari, de INTA Pergamino, repasó los distintos métodos de diagnóstico y recomendación de los principales nutrientes.

Para nitrógeno (N), la determinación de nitratos en suelo (0 a 30 cm), cuando la planta está en V6 (con 6 hojas desplegadas), es un método útil. Según algunos ensayos, un umbral de 18 ppm (partes por millón) puede considerarse un valor crítico a partir del cual se debería refertilizar. De todas maneras, el investigador recomendó generar un valor para cada localidad. “En Pergamino -contó-, algunos ensayos han arrojado que 20 ppm sería el umbral local”.

Otra forma de medir nitrógeno, que se utiliza actualmente es el Indice de Verdor en Hoja (V6), leyendo el contenido de clorofila. Asimismo, la disponibilidad de N a la siembra, medida en los primeros 60 cm de suelo, también resulta útil a la hora de conocer las necesidades del nutriente.

En el panel, se presentó también el ingeniero Fred Below, profesor de fisiología de cultivos de la Universidad de Ilinois (EE.UU.), quiene analizó las claves para lograr altísimos rindes. Para eso, explicó, se toman en cuenta “las siete maravillas del mundo del maíz”. Ellas son: clima, nitrógeno, híbrido, cultivo previo, población de plantas, labranza y regulación del crecimiento.

Para llegar a las veinte toneladas, dijo, hay que brindar los mejores requisitos previos, y después mantener las siete maravillas funcionando en forma sinérgica. “Ajustando las prácticas de manejo y generando un ambiente de alta tecnología, dando el valor que tiene a cada uno de esos factores, vamos a lograr elevados rendimientos”, señaló.