Fuerte apuesta para atacar el lavado de dinero en la venta de jugadores

La UIF dictará en los próximos días una resolución por la cual los clubes de todas las divisiones y la AFA deberán blanquear todas las transferencias de futbolistas. Este negocio movió en el país $ 300 millones en sólo seis meses.

En menos de un mes y en una medida que promete revolucionar la faceta económica del fútbol argentino, los clubes de todas las divisiones y la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) deberán blanquear de forma obligatoria el origen y el nombre de los capitales vinculados a las transacciones de futbolistas al exterior y en el mercado interno, con la posibilidad de recibir fuertes multas y penas.

Antes de octubre, la Unidad de Información Financiera (UIF) aprobará la normativa específica de Nuevos Sujetos Obligados de dar información fiscal en el marco de la nueva Ley Antilavado, que incluye además del fútbol otros sectores de la economía y que tiene como objetivo desarmar un negocio millonario que en el mundo está muy vinculado con operaciones de blanqueo de capitales provenientes de actividades delictivas.

¿En qué consiste el pedido de informes obligatorio que ordenará el Estado Nacional? Según un adelanto de los detalles al que accedió Tiempo Argentino, la AFA sería la institución en la cual se reuniría el total de información sobre compras y ventas suministrada por cada uno de los clubes afiliados y en base a ese registro la UIF investigará las transacciones según el monto involucrado.

En principio, y como esta normativa parte de recomendaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), se establecerán topes mínimos de las operaciones a monitorear.

En primer término, la idea sería partir de la base de operaciones por $ 500 mil.
El número, que parece irrisorio si se tiene en cuenta que los pases de futbolistas son millonarios, responde a una lógica de los sabuesos del antilavado que reza que “ningún negocidor que quiera blanquear dinero va a ponerlo todo junto en un pase de muchos millones de euros”.

Esto da la pauta que la exigencia será igual para la División A y, por ejemplo, la B, la C y la D.
Adicionalmente, y como existe un sistema internacional de cooperación financiera, la UIF solicitará en los casos de transacciones dudosas, información extra a su par en el país de destino del futbolista vendido, además de lo aportado por AFA y el club vendedor.

En la actualidad, España y México son los dos destinos donde más jugadores locales se traspasan. “El sector tiene que ganar transparencia, hay demasiada plata sin justificar dando vueltas”, dijo a este diario una fuente que trabaja en la iniciativa, que no es un proceso unilateral sino que serán convocados por la UIF en las próximas semanas todos los sectores vinculados al negocio de fútbol, incluida la institución presidida por Julio Grondona y todos los clubes de las divisionales.

Al convertirse en sujetos obligados, y al margen de los sistemas de auditoría interna con que cuenten, con la nueva normativa los clubes deberán designar un oficial de cumplimiento –un representante– ante los organismos públicos, en este caso la UIF.
En la práctica, se establecen distintos tipos de penalidades en los casos donde se detecten falencias en el cumplimiento de la obligación de informar.
¿A qué tipo de penalidades se deberán acostumbrar los clubes argentinos desde octubre? En el caso de operaciones que no involucren montos de dinero, es decir, si sólo se trata de fallas operativas, la legislación establece multas que van desde $ 10 mil a $ 100 mil.

Se trata, por ejemplo, de irregularidades producto de que el club no tiene el sistema de debida diligencia armado, ya sea por no haber nombrado un oficial de cumplimiento o porque el sistema de auditoría interna no lo puso en funcionamiento.

En cambio, en aquellas operaciones sospechosas que implican montos, por ejemplo, cuando un club declara una venta por un monto inferior a la operación real, además de la denuncia penal (por evasión impositiva) le corresponde una multa que va de una a diez veces el monto no declarado.
Se espera que la AFA tome cartas en el asunto, no sólo porque su titular, Julio Grondona, es el vicepresidente del máximo organismo a nivel internacional, la FIFA, sino porque está implicada en cada una de las transferencias de jugadores locales al extranjero.

Es decir, no será un convidado de piedra. De hecho, gracias a un convenio firmado con Futbolistas Argentinos Agremiados (el gremio que debe representar los intereses de los jugadores ante sus patrones, los clubes), la AFA recibe actualmente el 3% de la venta de cada jugador involucrado en la transacción.
¿Por qué recién se implementa este control? La posibilidad de convertir en sujetos obligados a las personas jurídicas encargadas de la organización federal del deporte es una consecuencia directa de la sanción de la Ley Antilavado promulgada en junio pasado. No sólo el deporte será epicentro de mayores controles. Inmuebles, cooperativas de crédito y el segmento fiduciario también serán sujetos obligados por la nueva ley. Además, el mismo esquema se aplicará a las ligas de básquet y rugby de este país.

La nueva exigencia que regirá en poco tiempo se da en un contexto de cuestionamiento al manejo económico de algunos clubes del fútbol argentino.
El caso más reciente es el escándalo entre River Plate y el jugador Diego Buonanotte por un 15% de su pase al Málaga español que sigue sin aparecer (ver Los pases más resonantes). Además, el negocio con la compra-venta de talentos se transformó en una industria a nivel local. En todo 2010, la Argentina vendió 1800 jugadores al exterior, mientras que Brasil (que hasta el año pasado lideraba la exportación de talentos) vendió 1400, según el último informe de Euroamericas Sports Marketing.

La problemática del ingreso de capitales del narcotráfico y negociadores varios es además una pandemia global.
Un informe del GAFISUD al que accedió Tiempo demuestra, en base a varios casos de todo el mundo, que debido a la creciente importancia del deporte en materia económica, hay “un uso del sector futbolístico como vehículo para blanquear las ganancias provenientes de actividades delictivas”.

En esta línea, las recomendaciones de la institución anti-lavado sugieren no investigar “sólo a los clubes” sino al “sector” fútbol, para incluir entre los sospechosos de maniobras a los financistas, directivos, directivos de federaciones, políticos, televisación y apuestas y, sobre todo, a los representantes. Este último es un factor clave en la supuesta comisión de ilícitos con los dineros del fútbol.
Según datos del GAFISUD, que investiga el lavado en fútbol desde el año 2008, el mercado internacional de transferencias está integrado por más de 4000 representantes futbolísticos inscriptos oficialmente en la FIFA, cifra ampliamente inferior a la cantidad de gestores actual.

En el ámbito local, se espera que el impacto de esta normativa para controlar los pases sea un problema importante para los clubes.

De acuerdo al informe de la consultora Deloitte “Football Money League 2003-2010”, los clubes de fútbol de la Argentina obtienen el 50% de sus ingresos a través de la venta de sus jugadores, mientras que en Brasil ese ítem representa el 30% y en México el 23%. En este contexto, la pista del dinero abultado justifica la medida oficial de controlar los pases en el fútbol argentino. En los primeros seis meses de 2011, la exportación de talentos “made in Argentina” sumó más de $ 300 millones (más de 50 millones de euros), de acuerdo a datos proporcionados por Deloitte.

Fuente: Tiempo Argentino