La madre de Candela salió al cruce de las sospechas sobre su familia

Carola Labrador negó haber ocultado llamados extorsivos de los asesinos de su hija. Defendió a su pareja, presa por piratería del asfalto: “Mi marido no tiene nada que ver.” Anoche, la policía buscaba la casa donde la nena estuvo cautiva.

Anoche, sobre la calle Charrúas al 1000 de Hurlingham, en el oeste del Conurbano, los vecinos se mostraron indignados: no podían creer que acusaran al carpintero del barrio de ser uno de los secuestradores de Candela. “No tiene nada que ver. Es una persona mayor que anda en bicicleta y vive con su mujer”, explicó un hombre que salió a la cuadra cuando vio a las camionetas de la Policía Científica y los móviles de la televisión.

La vivienda ubicada sobre el 1081 de Charrúas fue uno de los tres objetivos que investigaron los agentes bonaerenses por orden del fiscal de Morón Marcelo Tavolaro, quien recibió información de dos testigos de identidad reservada y autorizó los allanamientos en busca del lugar donde Candela estuvo cautiva antes del brutal crimen. Al cierre de esta edición, el comité de crisis, formado especialmente para investigar el caso, evaluaba los pasos a seguir.
Por la tarde, el gobernador Daniel Scioli se había reunido con todas las partes involucradas en la investigación para notificarse de los avances.

Durante todo el viernes se investigaron distintas hipótesis: algunas involucraban a la propia víctima, mientras que las restantes seguían apuntando al móvil de la venganza narco contra alguien de su entorno más cercano. En este sentido, los investigadores consultados por Tiempo Argentino coincidieron en señalar que, de confirmarse la pista del ajuste de cuentas por la venta de drogas, el caso podría constituir un peligroso precedente.

“Las venganzas entre distintos clanes de drogas nunca se judicializaron porque los secuestros jamás fueron blanqueados. Incluso, las víctimas no realizaron denuncias. Pero con el caso de Candela pasó todo lo contrario y cobró visibilidad una suerte de justicia paralela con códigos propios”, explicaron desde la fiscalía.
Sin embargo, Carola Labrador salió pronto al cruce de las versiones que señalan que Candela pagó las culpas de alguien muy allegado.

“Lo que están inventando es todo mentira. No es verdad que me investigan a mí o a mi familia”, afirmó ayer rodeada de micrófonos en la puerta de su casa.

La madre de Candela se mostró indignada con los periodistas que le preguntaron sobre el homicidio, y alzando la voz agregó: “¡Me la trajeron muerta, ni me dejaron enterrar a mi hija tranquila!”
En el mismo sentido, negó cualquier vinculación de Laureano Rodríguez, el padre de la niña que purga una condena en el penal de Magdalena por el delito de piratería del asfalto. “Mi marido no tiene nada que ver”, sentenció la mujer.
Fuentes de la investigación le confirmaron a este diario que tanto el fiscal Tavolaro como algunos integrantes del comité sospechan que Labrador no dijo todo lo que sabía. Por esa razón, en las próximas horas la mujer será citada para ampliar su declaración pese a sus desmentidas.

“Yo no puedo aportar ninguna información nueva porque no sé nada”, remarcó la mujer y calificó de “una locura” imaginar algún tipo de complicidad de la familia en el hecho.
Sobre la versión de que recibió llamados extorsivos que luego ocultó, la madre remarcó: “No conozco a nadie, no hubo ningún mensaje.”

Labrador también prometió “no parar hasta encontrar a los culpables”, y hasta arriesgó una explicación sobre el triste final de Candela. “La mataron –subrayó– porque se asustaron, estaban rodeados. No pensaron que yo iba a hacer tanto.” Tal como lo hizo desde el principio de la investigación, se refirió a los secuestradores y asesinos de su hija como si los conociera.

LA PISTA DEL EX. Raúl Perrota, un antiguo amante de Carola Labrador, que está detenido por robo calificado y tenencia simple de drogas, se puso a disposición de la fiscalía de Tavolaro a través de un escrito que presentó su abogado Andrés Rabinovich.

“En caso de requerirlo, mi cliente va a colaborar con la investigación, aunque él me adelantó que no tiene ningún tipo de relación con el hecho”, sostuvo Rabinovich a Tiempo.

El abogado cree que el nombre de su defendido apareció en la causa porque lo introdujo el padre de Candela. “Rodríguez entregó una lista de personas que tendrían un encono personal con él, entre ellas, Perrota”, explicó Rabinovich, quien negó que su cliente esté vinculado con el narcotráfico, aunque aclaró que “no es ningún santo”.
Perrota está alojado desde hace dos meses en una comisaría de Malvinas Argentinas. Hace 15 años fue amante de Labrador, con quien tuvo un hijo, del que luego se hizo cargo Rodríguez, el padre de Candela.

Para Rabinovich, los asesinos de la niña “hubieran ido contra los hijos de Perrota o contra este hijo extramatrimonial si lo hubiesen querido escarmentar a él. Rodríguez delató a quienes eran sus compañeros cuando cayó preso y por eso él mismo asume que lo de su hija pudo ser un vuelto por considerarlo un buche”, concluyó el abogado.

Tiempo Argentina.