“Este despojo no podrá repetirse en ningún otro lugar del mundo”

Ante la presidenta Cristina Fernández y varios nietos recuperados, Estela de Carlotto recibió la distinción en nombre del organismo. Se comprometió a continuar la lucha. “No somos heroínas. Sólo mujeres, madres, abuelas”, afirmó.

El salón de la Unesco en el centro de París esperó repleto la ceremonia en la que ayer Estela de Carlotto, en representación de Abuelas de Plaza de Mayo, recibió el premio de la paz Félix Houphouët-Boigny. Fue la última en hablar luego de una larga lista de oradores. Sin embargo las 1500 personas del público, en su mayoría de delegaciones africanas, escucharon con atención cuando Estela, al finalizar su discurso, señaló: “No somos heroínas, sólo somos mujeres, madres, abuelas.”

Minutos antes, la directora general de la Unesco, la búlgara Irina Bokova, le había entregado una medalla de oro, un cheque de 150 mil dólares y un diploma de la  paz. Con esos objetos en los brazos, le hizo señas a la presidenta Cristina Fernández para que se acercara y se abrazaron cariñosamente mientras posaban con los galardones.

Estela agradeció en nombre de todas las Abuelas el premio recibido mientras los nietos restituidos Victoria Montenegro y Pedro Nadal le entregaban a Bokova un pañuelo enmarcado con el símbolo de la Asociación.

La presidenta Cristina Fernández había hablado unos minutos antes que Carlotto (ver aparte). En su discurso dijo estar en una doble condición, como presidenta y como ciudadana “en representación de millones de argentinos que ven a las Abuelas como una muestra de las superación de un momento muy trágico”, y, desde la cercanía que le da la confianza, le agradeció a Estela por los años de lucha y entereza: “Sé lo que sufrís en soledad por no haber encontrado a tu nieto Guido, pero en estos nietos que están acá hay una parte de él”, señaló, ante la mirada emocionada de los jóvenes restituidos que se sentaron en la primera fila: Manuel Gonçalves, Francisco Madariaga, Fernando Oesterheld, María José Lavalle Lemos, Leonardo Fossati, Horacio Pietragalla Montenegro y Nadal.

El discurso de Estela, breve pero contundente, arrancó cerca de las 18 (13 hora argentina). “La palabra abuela genera ternura y viene a la mente la imagen de una mujer anciana de cabello blanco, abrazando a sus nietos en un sillón, pero esa imagen está en las antípodas de lo que somos: no estamos sentadas y el sillón está tan vacío como los brazos que tendrían que abrazar a nuestros nietos. Estamos en peregrinaje por el mundo en búsqueda del hijo y el nieto que nos sacó la dictadura”, comenzó Carlotto.

La dirigente recordó los inicios de la institución, cuando durante la dictadura se fueron encontrando madres de mujeres que estaban embarazadas al momento de ser secuestradas. “Nace entonces una lucha colectiva, que desafiaba los miedos y reclamaba el regreso de sus seres queridos y de la democracia”, indicó. Destacó los vastos logros a los que llegaron luego de más de 34 años de lucha: la creación del Banco Nacional de Datos Genéticos, los avances en derecho a la identidad, en jurisprudencia y en Derechos Humanos.

“Gracias Néstor, gracias Cristina”, dijo Estela al evocar las medidas tomadas por ambos gobierno que colocaron a los Derechos Humanos como una política de Estado. “Eso nos permite llegar a la Memoria, la Verdad y la Justicia, en paz, consolidando la democracia”, dijo, y reveló que la Casa de la Identidad, que Abuelas está refaccionando en la ex ESMA, llevará el nombre del ex presidente Néstor Kirchner.

“Después de 34 años tenemos el andar más lento pero el corazón late con fuerte vigor, por el optimismo y el amor de lo que hacemos. Hay un compromiso de no abandonar esta lucha y la advertencia de que este despojo no podrá repetirse en ningún lugar del mundo, porque habrá mujeres que, como nosotras, se levantarán para defender al cachorro”, dijo.
La ceremonia había comenzado casi tres horas antes, cuando ingresaron al salón de la Unesco, las autoridades de la entidad, integrantes del jurado e invitados especiales entre quienes se encontraban en su mayoría presidentes y ex presidentes africanos, que mientras subían al escenario eran aplaudidos y alentados a los gritos por sus compatriotas en las tribunas, agregándole color al acto. Entre ellos estuvieron el presidente de la Republica Islámica de Mauritania, Ould Abdel Aziz; el protector del premio, Abdou Diouf, un ex presidente de Senegal quien gritó “Vivan las Abuelas” al finalizar su participación. También participaron representantes de Costa de Marfil, el ex presidente de Portugal Mario Soares, quien ofició de presidente del jurado y el presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, quien invitó a las Abuelas a que visiten su país y dijo comprometerse para que “esto no suceda nunca más”.

En todos sus discursos, los representantes africanos destacaron la figura del primer presidente democrático de Costa de Marfil, Félix Houphouët-Boigny, quien le da nombre al premio que recibió Abuelas. El galardón fue creado en 1989 por iniciativa del propio Houphouët-Boigny, y ya lo han recibido Nelson Mandela, Shimon Peres, Yasser Arafat, Jimmy Carter y el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva.

La candidatura de Abuelas fue promovida por el senador Daniel Filmus, como integrante del Consejo Ejecutivo de la Unesco. El legislador consideró que la lucha de las Abuelas es “un aporte para la humanidad y por eso su ejemplo es reconocido”.

La ceremonia concluyó con un concierto del pianista Miguel Ángel Estrella, embajador argentino ante la Unesco, quien tocó cuatro canciones sudamericanas en homenaje a las Abuelas.

Fuente: Tiempo Argentino