¿La paternidad baja la testosterona?

Para quienes afirman que ser padre potencia el lado más femenino de los hombres, ahora existen evidencias científicas que avalan esta afirmación. Es que un reciente estudio demuestra que los niveles de testosterona -la hormona masculina por excelencia- se reducen significativamente tras la paternidad.

A su vez, el trabajo, publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’ agrega que cuantomás implicado está el padre en la crianza del bebé, más se reduce su testosterona.

Los autores de este estudio, procedentes de varias universidades estadounidenses y filipinas, aseguran que sus datos pueden ser claves para comprender la biología de la paternidad. A su vez, este trabajo también podría arrojar un poco más de luz sobre los mecanismos implicados en la fluctuación de las hormonas a lo largo de la vida de un hombre o, incluso, sobre las implicaciones que tiene la testosterona en problemas médicos como el cáncer de próstata, entre otras cuestiones.

La investigación realizó un seguimiento a 600 varones filipinos durante cinco años. El primer análisis de testosterona se realizó cuando los participantes tenían 21 años y aún no habían tenido descendencia y el último un lustro después, cuando muchos de ellos ya se habían convertido en padres.

Los datos demostraron que, aunque los niveles de testosterona tienden a reducirse con el paso de los años de manera natural, estas cifras eran mucho más bajas en aquellos individuos que habían hecho aumentar la familia. A su vez, los varones que pasaban al menos tres horas diarias cuidando de sus pequeños presentaban los niveles de testosterona más bajos de toda la muestra.

En el trabajo, los investigadores recuerdan que estas reducciones en la testosterona no son problemáticas. Es decir, no se trata de alteraciones graves que provoquen pérdida de masa muscular, caída del vello o alteraciones en la capacidad o el deseo sexual, sino de algo más sutil. Los hombres siguen siendo hombres tras la paternidad, señalan los científicos, pero su organismo se prepara para cuidar a sus hijos.

Fuentes: ELMUNDO.es y AP / docsalud.com