Candela: uno de los detenidos había denunciado por extorsión a policías

El sospechoso fue apresado el miércoles a la noche al igual que el fletero Guillermo López. En marzo había presentado un hábeas corpus luego de que agentes de la DDI de Morón le exigieran dinero a cambio de no armarle una causa.

La investigación del crimen de Candela Sol Rodríguez tuvo ayer otro controvertido capítulo. El verdulero Fabián Gómez, uno de los dos hombres que fueron detenidos el miércoles a la noche –el otro es el fletero Guillermo López– negó haber participado del hecho y señaló que en marzo de este año denunció a un grupo de policías de la DDI Morón que le habían exigido una suma de dinero para no armarle una causa. Ayer a la noche, ambos sospechosos fueron indagados por el fiscal Marcelo Tavolaro, que los acusa de haber sido partícipes necesarios del secuestro y asesinato de la nena de once años, concretamente de haber realizado la llamada extorsiva a la familia y de haber capturado a la criatura.

“El perfil de ambos no da con el de una persona que vaya a cometer un crimen tan aberrante. Fueron involucrados por un nuevo y sugestivo testigo de identidad reservada”, dijo Rodrigo González, abogado defensor de López, quien se declaró inocente anoche durante la indagatoria.

Según voceros judiciales, Fabián Gómez fue detenido en su casa de Minoguye 2281, Hurlingham, en el marco de una serie de allanamientos ordenados por Tavolaro, luego de la declaración del remisero José Luis Flores, detenido el lunes y liberado horas más tarde. Las fuentes señalaron que fue Flores el que marcó a Gómez y a López cuando la policía le mostró sus fotografías.

Lo extraño del caso es que el 29 de marzo, Gómez –que purgó una condena por robo en el penal de Florencio Varela y recuperó la libertad hace cuatro años– presentó un hábeas corpus en el Juzgado de Garantías Nº 5 de Morón, acusando a un grupo de agentes de la DDI Morón –una de las brigadas de la Bonaerense que se encargó de la investigación del crimen de Candela– de pedirle plata a cambio de no armarle una causa.

La denuncia de Gómez se suma a un hecho que ocurrió a principios de abril, cuando cuatro agentes de la misma DDI fueron detenidos por extorsionar a un mecánico de la zona oeste del Conurbano. Los policías –dos oficiales principales, un subinspector y un suboficial– cayeron porque intentaron “apretar” a la víctima en una comunicación telefónica, sin saber que el teléfono del extorsionado estaba “pinchado” en una causa de drogas que investigaba la DDI de Pergamino.
Las capturas de los policías ocurrieron en la comisaría de Villa Luzuriaga, La Matanza, cuando los agentes fueron citados para un operativo pero terminaron tras las rejas. “Se hizo con extremo sigilo, pero lo más importante fueron las escuchas telefónicas, donde además se comprobó que los detenidos tenían llamativas conexiones con bandas de narcotraficantes que operan en la zona oeste”, dijo un jefe policial, que añadió que durante la investigación se detectaron relaciones con piratas del asfalto y ladrones de automóviles, que luego eran desguazados en desarmaderos que trabajaban con protección policial.

“Fabián no tiene nada que ver con lo que dicen en la televisión. Si en el pasado se equivocó, esa no es razón para que lo culpen por lo que le pasó a la nena. En este caso, por encontrar a un culpable, meten preso a cualquiera”, dijo una de las hermanas de Gómez a Tiempo Argentino.

Fabián Gómez tiene 40 años, está separado y vivió siempre en el mismo barrio junto a su padre, que murió hace cuatro meses. Tiene dos hijas: una de 15 y otra de once, que va al mismo colegio al que iba Candela. “Mi sobrina –detalló la hermana del acusado– la conocía del colegio, no eran amigas. Fabián no participó de esto. A mí se me cae la cara de vergüenza con todo lo que está pasando.”

Candela desapareció el 22 de agosto y nueve días más tarde, su cuerpo fue arrojado en un descampado de Villa Tesei. La autopsia reveló que murió por asfixia. Por el crimen hay seis detenidos, además de Gómez y López también están presos el carpintero Ramón Néstor Altamirano, la depiladora Gladys Cabrera –dueña de la casa de la calle Kiernan 992, Villa Tesei, donde según un estudio de ADN la nena permaneció cautiva–, Alberto Fabián Espíndola y Hugo Bermúdez, los dos últimos señalados como los presuntos asesinos.

Otros tres hombres fueron excarcelados –aunque siguen implicados por encubrimiento– el tornero y cuñado de Cabrera Alfredo Monteros, su hijo y el fletero Gustavo Valenzuela.

Fuente: Tiempo Argentino.