El gasto y la inversión del Estado son los más altos de los últimos 40 años

En 2011 la participación en el PBI alcanzó el 45%, impulsado por las mejoras reales de las jubilaciones y pensiones y la creación de la Asignación por Hijo, pero también por los aumentos en las partidas de Salud y Educación, entre otros.

El gasto público consolidado del Estado argentino alcanzó en 2011 el nivel más alto desde 1971, es decir de las últimas cuatro décadas de la historia nacional.

El crecimiento se explica fundamentalmente por la creación de la Asignación Universal por Hijo, el aumento en términos reales de las jubilaciones y pensiones, pero también por los subsidios que reciben las empresas en el precio del combustible y la energía y en los medios de transporte. Asimismo, es imposible soslayar los aumentos que han tenido las partidas destinadas a la Educación, la Salud y la Justicia.

Los primeros datos de 2011 demuestran que el gasto consolidado del Estado, incluyendo la Nación, las provincias y los municipios, ronda el 45% del Producto Bruto Interno (PBI) nacional.  Para tener una noción más clara de lo que esto representa basta con señalar que en el año 1980, en plena dictadura, los militares gastaban 29 puntos del PBI y en 1999, el año de mayores desembolsos del menemismo, apenas superó los 34 puntos.

El gasto del Estado hoy representa mucho más que el doble de los 20 puntos del PBI que se erogaron en 2002 con el gobierno del radical Fernando de la Rúa cuando el país sufrió uno de los peores descalabros socioeconómicos de los últimos 200 años.

Desde 2003, el Estado argentino ha mejorado sus partidas de dinero en todas las esferas sociales que se habían deteriorado, producto del proceso de desinversión, particularmente, durante los 25 años anteriores al 2003.
Estas conclusiones se desprenden de un informe que la consultora Orlando J. Ferreres realizó especialmente para Tiempo Argentino, en base a datos que las provincias, los municipios y el propio Estado nacional le entregaron al Ministerio de Economía de la Nación.

El trabajo que desarrolló el economista Fausto Spotorno tiene dos niveles de información; en el primer nivel aparecen los datos globales que comprenden el período entre 1971 y el primer bimestre de 2011.

En cambio, la segunda parte está desagregada rubro por rubro y comprende el período 1980-2009 porque aún no hay información correspondiente al año 2010, ya que las provincias y los municipios aún no la procesaron.
La inversión en el segmento Educación, Cultura y Ciencia y Técnica alcanzó por primera vez en 2009 los 6,68 puntos del PBI, más que el doble de los 2,99 puntos que desembolsaron los militares en 1980 y un 50% más de lo que se invirtió en el año 1998 con el conservador Carlos Menem en la Presidencia.

En materia de Salud, en 2009 se rompieron todas las marcas históricas, pues el gasto consolidado en este rubro, discriminado en atención pública a la salud y apoyo a las obras sociales, representó el 6,21% del PBI, un 40% superior a la media del menemismo y un 60% por encima de los guarismos de los militares.
“A diferencia de los ’90 ahora se percibe por parte del Estado un mayor compromiso en materia social”, apunta el economista de la Universidad de San Martín (UNSAM), Enrique Déntice.

Fausto Spotorno coincide: “De los once puntos del PBI que creció el gasto en los últimos años, siete corresponden al área social, fundamentalmente por las erogaciones asociadas a la Asignación Universal por Hijo y el aumento en los haberes jubilatorios y las pensiones”.

En el área de Previsión Social se alcanzó el 9,52% del PBI, el mayor nivel de gasto en este segmento de todo el período histórico evaluado por el informe.

Además, en los últimos años se ha verificado una mayor presencia del Estado nacional en la inversión y dirección de distintos proyectos de infraestructura. También jugó un rol importante la políticas de subsidios a la energía y el combustible que permiten a las empresas locales obtener costos diferenciales importantes a la hora de competir con los productos importados. La inversión en Agua potable y Alcantarillado fue en 1996 el equivalente al 0,16% del PBI y trepó en 2009 al 0,44%, es decir tres veces más.

El gasto en Servicios Económico, un ítem que comprende las ayudas, reintegros que los gobiernos del Estado nacional, provinciales y municipales les otorgan a los distintos sectores económicos (agro, industria y servicios) llegaron a los 5,61 puntos del PBI, el más alto desde el año 1989.

Un dato interesante que vale la pena destacar en el análisis es que se ha reducido notoriamente el peso que tienen los desembolsos en concepto de servicios financieros de la deuda externa pública.
En el año 1982, el pago de la deuda representó 6,11 puntos del PBI, la quinta parte del gasto público total mientras que en 2009 fue de 2,24 puntos, el equivalente al 5% del gasto público total.

Durante los últimos ocho años, el Estado argentino ha recuperado el papel protagónico que perdió de forma progresiva pero sistemática partir del golpe militar del 24 de marzo de 1976. Este fenómeno se profundizó en los ’90 con el ascenso al poder de Carlos Menem, que puso en marcha el proceso privatizador que implicó  la venta a precio vil de los principales activos del país.

El Estado, sin lugar a duda, empezó a jugar un papel preponderante en el diseño de la política económica, pero también en el desarrollo de políticas sociales tendientes a reducir la desocupación, que cayó del 22% en el 2002 al 7,4% en 2011, y la pobreza. Déntice explica este concepto con un ejemplo más didáctico: “Durante los ’90, el Estado era un guardián nocturno porque se paseaba, no era portero ni hacía nada. En cambio hoy está recuperando un rol distinto porque se transformó en un Estado promotor que se encuentra presente en todos aquellos espacios donde no está el privado”.

Fuente: Tiempo Argentino.