La reunión en la que Hebe casi llora por el hijo de Schoklender

Bonafini recibió a Perfil.com para hablar de las irregularidades del nacimiento de quien consideraba un “nieto”. Su tristeza y sus críticas a su ex apoderado.

Perfil.com -Hebe, soy periodista, necesito hablar con usted de un tema muy importante.

Hebe-Yo de Schoklender ya no tengo más nada que decir.

Perfil.com -Insisto, es de un tema muy sensible que no está relacionado con Sueños Compartidos.

Hebe- Decime qué es porque del tema ya dije todo.

Perfil.com-Tiene que ver con la familia de Schoklender. Es importante.

Hebe- Me interesa, vení a verme a la Asociación de Madres el lunes a las tres de la tarde.

Ese breve encuentro se produjo al terminar el homenaje a Raúl Zaffaroni en la Facultad de Derecho.

El lunes a las 15 horas Hebe de Bonafini esperaba puntual en su despacho de la Asociación de Madres al periodista de Perfil.com. Estaba cruzada de brazos y sin el pañuelo de las Madres. Una foto del hijo de Sergio Schoklender asoma debajo del vidrio del escritorio. El chico tendría 5 ó 6 años (ahora tiene 12).

Otro portarretraro estaba colgado en la pared, también él de chiquito, pero abrazado con Bonafini. De Sergio no había rastros en toda la sala.

Luego de un saludo frío, Hebe preguntaba por la información prometida, por el trato. Así la titular de Madres se enteró en pocos minutos de las irregularidades en la paternidad de Sergio Schoklender. Bonafini se quedó helada.

“Yo pensé que me iba a hablar de otra cosa, esto no me lo esperaba”, expresó con una cara de profunda tristeza. Entre frase y frase dejaba un espacio de silencio inusual en su verborragia. Se quedaba pensativa con las manos en su rostro.

“Esto me pone muy mal, muy mal. Es terrible”, expresó al borde del llanto.

Bonafini habló de cómo conoció al bebé y cómo fueron sus primeros meses de vida, pero pidió que no fueran reveladas las anécdotas íntimas. Sólo aceptó que trascendieran dos datos claves de este escándalo: que Schoklender siempre presentó al niño como “adoptado” y que su ex esposa, Viviana Sala, no podía tener hijos naturales. Del viaje a Bolivia de la pareja, ella nunca se enteró.

“El me contó que era adoptado de una forma normal. Todo el mundo sabía que era adoptado”, contó Hebe. Luego se mostró preocupada por el futuro del adolescente de 12 años.

Por Sergio Schoklender, en cambio, no pareció tener la misma compasión. “Es terrible todo lo que ha hecho este hombre. Todo, todo, fue con delitos. Es increíble, no pudo hacer nada bien, todo fue mal”, siguió. A pesar de eso, Bonafini manifestó: “Yo sigo pensando que a todos hay que darle una oportunidad en la vida. No todos son como Schoklender. El mundo no es Schoklender”.

*De la redacción de Perfil.com.

Fuente: perfil.com