A River le quedaron bien los retoques

Almeyda hizo cambios en todas las líneas y su equipo jugó uno de los mejores segundos tiempos del torneo. Le ganó 2 a 0 (Funes Mori y Juan Manuel Díaz) a Gimnasia ante una multitud en la cancha de San Lorenzo y volvió a la punta.

Tenía que dar una señal Matías Almeyda después de la pobre actuación de River contra Deportivo Merlo la semana pasada. Y lo hizo. Los retoques más significativos del técnico estuvieron en el fondo y en el medio. Afuera Alayes, adentro Ferrero. Vella al lateral derecho para que Carlos Sánchez volviera a la posición donde más rinde: de 8. Y basta de doble cinco: Domingo y Ledesma ni siquiera concentraron, el eje del equipo fue Cirigliano y Mauro Díaz se sumó para asociarse con el Chori Domínguez. El último cambio, obligado por la contractura de Cavenaghi, le terminó saliendo redondito…

Es un caso el de Funes Mori, el reemplazante del capitán. Va del amor al odio y del odio al amor en el mismo partido. Porque con el juego recién comenzado se comió un gol de ésos que no puede fallar un 9, un 14 o un 115. Solo en el área chica, con el arco a su disposición, apuntó al único lugar en el que la pelota no podía entrar: al pecho del arquero. Después falló otro por demorarse en el remate y cuando lo hizo tiró muy desviado. Sin embargo, en el arranque del segundo tiempo se las ingenió para resolver el resultado solito: se llevó una pelota de donde parecía no haber nada y así quedó mano a mano con Monetti, a quien fusiló con un derechazo seco, al primer palo. El pibe amagó ponerse las manos en las orejas en el festejo pero enseguida entendió que no habría sido lo mejor. Entonces se besó el escudo de la camiseta y armó un corazón con sus dedos en un intento por, de una vez por todas, dejar de ser resistido por su propia gente.

Ese gol de Funes Mori le permitió a River jugar tranquilo y desplegar su repertorio. Sánchez fue por la derecha, Ocampos penetró por la izquierda, el Chori hizo jugar a los demás y, para que eso sucediera, la pelota salió limpia desde los defensores y Cirigliano, confirmando que un doble cinco que no funciona es un medio cinco. El pibe se bancó el círculo central solo y lo hizo bien.

Claro que River tuvo su rato de sufrimiento también. Antes de los 10 minutos Vizcarra buscó desde el borde del área pero su tiro se fue apenas afuera y después Chichizola con una pierna le ahogó el grito a Casco. En la misma jugada, Juan Manuel Díaz se mandó una grosería digna de aquel River que no pudo zafar del descenso: le hizo un penal tan tonto como innecesario a Vizcarra. Chichizola remedió la falla ante el tiro al medio de Gonzalo Vargas pero lo hizo casi arrojándose a los pies del delantero. El “siga, siga” del árbitro permitió que River saliera indemne de una situación comprometida.

El mismo Díaz tendría su revancha en el área de enfrente al cabecear a la red un tiro libre del Chori. Fue en el minuto 23 del segundo tiempo y ahí se acabó el partido y se desató la fiesta en las tribunas. La gente de River volvió a ir como local pero en la cancha de San Lorenzo porque el Monumental sigue clausurado (le queda una fecha). No le importó la mudanza y colmó el Nuevo Gasómetro. Se fue feliz porque los mensajes desde adentro fueron alentadores. Y también los que llegaron desde la conducción. Esos retoques le quedaron muy bien a River, que volvió a subirse la punta porque Gimnasia de Jujuy tiene su partido postergado.

Fuente: diarioregistrado.com