Schoklender: el fiscal investiga una red de empresas y negocios paralelos

Jorge Di Lello trabaja contrarreloj en la fundamentación de los llamados a indagatoria de los primeros imputados. Cree que hay un entramado de sociedades a través de las cuales pudo blanquear o desviar fondos públicos.

Como una caja de pandora, el complejo entramado de relaciones cruzadas que saltó a la luz con la salida de los hermanos Schoklender de la Fundación Madres de Plaza de Mayo dejó al descubierto una red de empresas y negocios paralelos, que anticipan una causa con impensadas ramificaciones. El fiscal federal Jorge Di Lello apoyado en el dictamen de su par antilavado Raúl Plée investiga por un lado el destino de los fondos públicos destinados a la construcción de viviendas sociales, y por otro, si el grupo que respondía al ex apoderado de la Fundación formó una organización con el objetivo de lavar dinero. En el juzgado que comanda Norberto Oyarbide aguardan el resultado de una pericia contable que intente determinar el recorrido de los fondos que fueron aportados por el Estado Nacional, y por las distintas provincias y municipios que llevaron adelante obras de Madres. Mientras tanto, desde la fiscalía trabajan contrarreloj en la fundamentación de los llamados a declaración indagatoria a la primera tanda de la nómina de imputados que ya alcanza el medio centenar.

Caratulada como posible “defraudación contra la administración pública”, el expediente que tiene como principal imputado a los Schoklender parte de un reporte de operaciones sospechosas en torno a depósitos en efectivo realizados en el Banco de Santiago del Estero y en el Supervielle. Como antecedente, consta la denuncia de las diputadas de la Coalición Cívica Elsa Quiroz y Maricel Etchecoin. La primera hipótesis de trabajo fue vincular el desvío de fondos públicos con la empresa Antártica Argentina SA, la compradora de la quinta en José C. Paz que el ex apoderado de Madres aseguró que iba a ser cedida como clínica de recuperación para adictos. La imputación asegura que “se ha valido de un amplio entramado de sociedades tales como Setek SA, Eagle Security Investigation SA, Meldorek SA y Gorlak SA”, donde sus directivos y domicilios se relacionan entre sí, por lo que el fiscal señaló que “constituirían sociedades pantalla a través de las cuales se hace posible el blanqueo de fondos o el desvío de fondos públicos”.

El “poder amplio de administración” que poseía Schoklender lo habilitaba para mover dinero, librar cheques, girar en descubierto, adquirir y transferir bienes, sin necesidad de ninguna autorización.  Los movimientos que dispararon la alerta comenzaron el 10 de septiembre de 2009. Poco más de 1.300.000 pesos fueron depositados, y dos días más tarde transferidos a otra cuenta. Se hicieron otros dos depósitos por 295 y 300 mil pesos en billetes de baja denominación durante noviembre de ese año y se extrajeron bajo el argumento de pago de haberes. Al día siguiente del depósito y durante diciembre y enero de 2010 también se hicieron cuatro acreditaciones más por montos entre los 160 mil y 300 mil pesos.

El otro reporte generado por el Supervielle se confeccionó sobre Antártica Argentina por cheques depositados entre marzo, abril y mayo de 2009, acompañados de retiros por un total de 4.835.425 pesos. Los aportantes fueron la Fundación, el Instituto de la Vivienda porteño (IVC) y el propio Pablo Schoklender. Fue el ingreso a escena de Alejandro Abraham Gotkin, cuyos movimientos personales, además de la cuenta abierta en nombre de Antártica, levantaron sospechas. Él sólo movió más de 2 millones de pesos entre enero 2009 y septiembre de 2010. De esto se desprende que Gotkin “canalizaba fondos” hacia las empresas Setek, Meldorek e Eagle Security, cuyos accionistas eran Leonardo Hubscher y Marcelo Lewkowicz, conocidos en el mercado de la seguridad. Pese a constituirse en 2001, Antártica recién fue dada de alta en un banco en 2009 y pese a estar inscripta como una importadora, jamás registró actividades de comercio exterior.

Tanto Gotkin como Marcela Zlotogorsky fueron imputados por compartir el paquete accionario de una docena de empresas tales como Antártica, Meldorek y Monetización SA, entre otras. Gotkin fue contador de la Fundación y Gustavo Serventich, el otro socio de Schoklender en Meldorek, era su piloto personal. En su imputación, el fiscal destaca que no sólo pudo haber sido damnificado el Estado Nacional sino también la Fundación.
Pero a Di Lello también le fueron reveladas las denuncias del concejal cordobés Juan Scoppa que aseguró que Schoklender se presentó en la localidad de Río Cuarto para solicitar que la intendencia “le cediera sin cargo” terrenos a la firma Meldorek para construir casas en nombre del programa Sueños Compartidos dependiente de la Fundación Madres de Plaza de Mayo.

JOSE C. PAZ. El fiscal consideró que los cuatro lotes adquiridos por Schoklender se hicieron bajo “una serie de empresas cuya constitución es dudosa”. Allí ordenó imputar a los socios de Antártica y a su vez, a investigar a las empresas en las que sus integrantes también tenían participación. El comodato para la entrega de la quinta al gobierno provincial jamás llegó a concretarse porque el predio no podía ser transferido directamente por Schoklender, además de estar bajo una hipoteca nunca saldada por el ex apoderado.

MELDOREK. Se la investiga por lavado de dinero y las dos jubiladas –Inmaculada Concepción Fazio y Noemí Averza– que también tenían participación en otras 45 sociedades fueron imputadas. Se solicitaron además los registros y antecedentes de los aviones Pipper PA-31T, Cheyenne II matrícula LV-MNR y un Cessna Citation, así como del barco matrícula REY 051260, la Ferrari FXK 097, que figuraban entre los bienes de Meldorek. También se agregó otra embarcación identificada como Arete, matrícula REY 044668 cuya amarra abonaba Gotkin y los autorizados para navegarlo eran Shoklender y Guillermo Gillert.

ÁLVAREZ THOMAS 198. Junto a Meldorek tenían el mismo domicilio Construyendo el Futuro SA, Armoring Sistems SA y Vicasa. Esta última propiedad de Viviana Sala, ex esposa de Sergio con un elevado nivel de vida y gastos, y de Carolina Gentile, esposa de su piloto.

Fuente: Tiempo Argentino.