Un proyecto del INTI permitiría generar energía a partir de la basura

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) trabaja en un proyecto único en el mundo que permite reciclar basura y convertirla en energía. De esta manera, y tal como lo adelantó Enrique Martínez a Sala de Prensa, se terminaría con el 90% de los rellenos sanitarios.

El proyecto que reveló Martínez ya está a prueba en Mendoza y no sólo beneficiaría la salud de los ciudadanos que viven cerca de los basurales, sino que también aportaría valor a la industria, porque mediante un proceso de reciclaje se generaría energía.

“Tenemos una planta piloto en Mendoza que está trabajando en la generación de energía eléctrica, en pequeña escala, a partir de basura, que va a tener los parámetros terminados antes de fin de año”, confirmó a Sala de Prensa el titular del INTI.

“Vamos a tener algo único en el mundo –garantizó el funcionario-, porque hay plantas que producen energía eléctrica a partir de basura, pero son grandes plantas. Nosotros vamos a estar en condiciones de tener plantas que procesen la basura en ciudades de 10.000 habitantes para arriba. Eso ha sido un desarrollo puro del INTI”.

Además, dialogó sobre cuáles son los desafíos del Instituto, los nuevos inventos y el apoyo a las pequeñas y medianas empresas desde el Estado.

Mano a mano, pasajes de la entrevista

Sala de Prensa: -¿Cuáles son los desafíos con respecto al Plan Estratégico del INTI?

Enrique Martínez: -El respeto que se le ha dado en el discurso público a la ciencia y la tecnología como componente del desarrollo tiene que ir permeando en la ciudadanía y en los funcionarios públicos.
Hay que bajar ese discurso a situaciones prácticas, para que sea natural que cuando se arma un proyecto no se crea que la tecnología es simple, por simple que sea ese proyecto.

A medida que se va ganando esa conciencia nosotros aspiramos a que el INTI sea referente de cualquier organismo público en materia de tecnología productiva. Eso ya está sucediendo con muchísimos gobiernos municipales, con gobiernos provinciales y con algunos ámbitos del gobierno nacional.

Tenemos un proyecto de ley, que esperamos que se apruebe en algún tiempo, donde nos animamos a sostener que el INTI debiera ser asistente técnico de cualquier ámbito público en temas industriales, a título no oneroso, cambiando la ley de creación del INTI en el año 57, que nos obligaba a actuar casi como consultores internos. Acá cambiamos la figura de consultores internos por la de servidores públicos.

Creemos que vamos en esa dirección y que nos va a permitir integrarnos más intensamente a resolver los problemas de la pobreza. Creemos que gran parte de los problemas de la pobreza se resuelven con la creación de bienes.

SdP: -Yendo a un ejemplo puntual, ¿cómo ayuda el INTI a los pequeños y medianos productores –tanto del agro como de la industria- para que mejoren su producción, su identidad y la calidad de sus productos?

EM: -El INTI se involucra en varios aspectos de la cadena productiva. Desde temas de organización, pasando por temas de identidad comercial o recomendaciones de cómo vender, estamos en condiciones de vincularnos con productores pequeños, sean de la agroindustria o de cualquier otra actividad industrial.

Nombre los temas atípicos, pero después están todos los otros temas. Ayudamos a seleccionar un proceso, elegir una máquina, asistir para que la máquina funcione, corregir defectos sobre el funcionamiento. Trabajamos con unas 10.000 empresas por año, de manera tal que hay muchísimas Pymes que nos piden ese tipo se situaciones y otras con las que nos encontramos en el trabajo en el territorio.

Hay un hecho que es importante destacar. Hace ocho años el INTI estaba presente en 10 provincias. Hoy estamos presentes en todo el país. Ese es un cambio cualitativo de gran magnitud, porque, aunque tengamos una pequeña oficina en Tierra del Fuego o en Santa Cruz, los productores saben que allí estamos. Esa presencia es multiplicadora para la posibilidad de brindar una asistencia.

SdP: ¿Cuáles son los sectores productivos que más crecieron?

EM: -Nuestra responsabilidad es tan diversificada que a veces cuesta darle un perfil nítido. Todo lo que tenga que ver con la agroindustria y la agroindustria es a escala rural , tenemos hoy una presencia muchísimo más importante que la de hace una década. Desde la pampa húmeda, hasta Neuquén y Trelew. En Trelew estamos desarrollando embutidos de oveja. En Chos Malal, un pequeño pueblo de Neuquén, hemos desarrollado una industria de fieltro a base de la lana de oveja. Esas eran cosas inimaginables para el INTI y para la gente, porque no había quien brindara esa asistencia técnica y eso ahora está sucediendo.

En el sector textil y de indumentaria el INTI tiene una presencia de hace muchos años. Hemos podido pasar desde tener un observatorio de la moda a ser los asistentes centrales del Ministerio de Desarrollo Social en el plan Guardapolvos en la Argentina. Mezclamos los cuestiones de punta del sector, con las más cotidianas.

Lo mismo sucede con los plásticos. Estamos sirviendo como ente de regulación para definir cuales son los juguetes que no son nocivos para los niños. Simultáneamente estamos trabajando en el diseño de películas biodegradables, que sirven para envasar alimentos y que se producen con materias primas vegetales a partir de almidón de trigo y maíz.

En algunos casos la tecnología incorporada es pequeña pero la capacidad de respuesta tiene que ser muy rápida y en otros casos estamos en la punta de la creación. Estamos empezando a producir materias primas para medicamentos. Hay una industria del mueble importante; la fabricación de autopartes para la industria automotriz y todo lo vinculado a la agroindustria.

SdP: -¿Cuáles son algunos inventos?

EM: -La pintura bactericida, que con procesos nanotecnológicos tiene incorporado un producto que permite aumentar enormemente la capacidad de la pintura de servir de bactericida en revestimientos críticos, como un hospital o una escuela.

También, tejidos inteligentes. Con la misma lógica de un encapsulado en un elemento que permite liberar lentamente el principio activo, estamos en condiciones de impregnar telas consiguiente usos diversos. El primero que hemos hecho es el de impregnar telas que generan una capacidad repelente de insectos importante.

En este momento tenemos el producto. Nuestra gente es muy cuidadosa al tratar de no cometer el más mínimo error, por eso todavía no lo hemos oficializado, pero ya se ha presentado en algunos lugares.

Tenemos telas que con el revestimiento que nuestra gente desarrolló permiten rechazar insectos hasta 30 días, sin lavado. Sirve para casacas que se usan solamente para trabajar en lugares en los que hay muchos mosquitos. La idea es impregnar productos que sean descartables, porque el principal problema de este desarrollo es que ni acá ni en ninguna parte del mundo se ha conseguido un producto que resista lavadas enérgicas.

La nanotecnología permite algunas cosas que no se conocían. El concepto de la liberación controlada, que hoy es usada en los medicamentos. Ese mismo principio utilizado en otras cosas, como las telas o en algunos alimentos, permite una serie de atributos importantes.

La nanotecnología también se usa para mejorar equipos electrónicos reduciendo su volumen.
Tenemos un centro de biotecnología que viene trabajando en elementos aceleran la producción de algunos medicamentos. Tenemos varios laboratorios medicinales socios de nuestro centro de biotecnología.

SdP: -Una de las preocupaciones que existen, siempre, vinculado a la industria es el peligro de contaminación, en ese sentido, ¿cuál es el trabajo del organismo para mejorar el medioambiente? ¿En qué asesoran a las empresas?

EM: -Tenemos un centro de ambiente, que es una de las cosas que más nos ha costado desarrollar porque en el ciclo político de los 90 como los negocios era lo más respetado, el efecto sobre el ambiente no era ni siquiera evaluado en algunos casos. Por lo tanto, nuestro centro de ambiente no tenía demanda, y si trabajaba por iniciativa propia, colisionaba con otras otros ámbitos públicos a los cuales no les interesaba que nos metiéramos en eso.
Durante el período del 2003 para acá la situación se ha invertido sustancialmente, porque el ambiente forma parte de la ecuación del desarrollo.

SdP: -¿Hay algún proyecto para extender la concientización de la población, con respecto al reciclaje?

EM: -Tenemos algunos programas complementarios, que estamos llevando hace tiempo, que es el Programa de Residuos Sólidos Urbanos, que ya tiene más de 20 acuerdos con municipios distintos de la Argentina. Intenta que desde la educación, la separación en origen, pasando por la organización de un centro de clasificación de los residuos, hasta encontrarle destino al papel, al plástico que son los residuos fundamentales, y a la materia orgánica.

Ese centro está articulado con un grupo de trabajo de biogas, porque la materia orgánica puede utilizarse para hacer biogas. Tenemos una planta piloto en Mendoza que está trabajando en la generación de energía eléctrica, en pequeña escala, a partir de basura, que va a tener los parámetros terminados antes de fin de año. Vamos a tener algo único en el mundo, porque hay plantas que producen energía eléctrica a partir de basura, pero son grandes plantas. Nosotros vamos a estar en condiciones de tener plantas que procesen la basura en ciudades de 10.000 habitantes para arriba. Eso ha sido un desarrollo puro del INTI.

SdP: -¿Desaparecerían los rellenos de basura?

EM: -Si pudiéramos demostrar que eso es eficaz, desaparecían casi por completo. En todo caso nuestras estimaciones son que podría reducirse el material que va a relleno en un 90 por ciento.
Todo esto exige de la articulación con los actores políticos locales, conciencia pública y mostrar que se mejora la ecuación económica. Hoy se está gastando mucha plata en el procesamiento de la basura. Nosotros no podríamos permitirnos aumentar el dinero que se usa para eso. No tenemos ninguna duda que se va a reducir sustancialmente.
Cuando uno hace el costo de tener un basural en materia de efecto turístico, sanitario sobre la población y todos los colaterales, como la contaminación de napas, cualquier alternativa es mejor.

Enrique Martínez (Foto: Cecilia Diaz)