Para pensar juntos: La carrera de la vida

Dios nos ha invitado a participar de una gran carrera, la carrera de la vida, no cabe duda que para poder participar en ella debemos de tener en claro normas básicas, justamente para correr bien y con éxito.

Existe sin embargo un problema, el de no saber ¿cómo , para qué, ni por qué correr? cuando no se tiene una idea clara del significado de la vida, está carece de sentido.

Al respecto José Ortega y Gasset nos dice: “Nuestra vida empieza por ser la perpetua sorpresa de existir. No nos hemos dado a nosotros la vida sino que nos la encontramos. Un símil es el de alguien que, dormido, es llevado a los bastidores de un teatro y allí, de un empujón que lo despierta, es lanzado delante del público. Se halla en una situación difícil sin saber cómo ni por qué; la situación difícil consiste en resolver de algún modo decoroso aquella exposición ante el publico, que él no ha buscado ni preparado ni previsto. La vida nos es dada -mejor dicho, nos es arrojada o somos arrojados a ella-, pero eso que nos es dado, la vida, es un problema que necesitamos resolver nosotros”.

Es verdad, necesitamos resolver el problema de la vida, y es que frente a la realidad que nos presenta Ortega, algunos optamos por huir, otros por enfrentarla, lo cierto es que si no descubrimos la razón de ser de nuestro existir, si no aprendemos a vivir la vida, si no descubrimos la verdadera razón de nuestro vivir, no llegaremos a la meta.

Tenemos que aprender que la vida hay que vivirla con ilusión, con fe, con verdadero deseo de hacer bien las cosas, muy de la mano de Dios, el nos ayudará a llegar a la meta.

Si a semejanza de lo que nos cuenta Ortega, me refiero al hecho de que si hemos sido arrojados al teatro de la vida, tenemos que aprender a actuar, contamos con los medios y las herramientas, algunos reímos, lloramos, gozamos, padecemos, está en nosotros darle un sentido, Sócrates diría “conócete a ti mismo” somos los artistas, cada uno interpreta un personaje, una historia; de como actuemos, somos actores de nuestros actos, lograremos triunfar o fracasar, somos nosotros los que finalmente construimos un mundo feliz o infeliz.