Sábado recargado: Entre cinco se robaron diez bicicletas

La noche del último sábado ha de ser inolvidable, desagradablemente inolvidable, para Alberto Castellucci y su familia, aunque, como él mismo lo confiesa, “Peor me fue en el 2001 cuando terminé fundido y me quedó una bicicleta sola”.

Castellucci posee un comercio de reparación y venta de bicicletas en la esquina de las calles Roque Sáenz Peña y Martín de Gainza de nuestra ciudad y la noche mencionada, autores ignorados, aunque se sospecha que son menores de edad y en número de unos cinco, decidieron robarse diez bicicletas del local que posee su frente totalmente vidriado.

Los ladrones procedieron, en principio, a destrozar uno de los vidrios mediante una piedra de grandes dimensiones que, arrojada con violencia contra una de las hojas de la puerta de acceso, produjo su total rotura. La fuerza de la piedra fue de tanta magnitud que en su recorrido arrasó con todo lo que encontró a su paso estrellándose contra la baranda de una escalera de acceso a un sótano torciéndola y rompiendo vidrios que allí había a manera de decorado. También hay una puerta de madera, que da acceso al taller de reparaciones, que resultó quebrada y con dos también vidrios rotos, aunque no se sabe cuál fue el motivo.

Una vez adentro del recinto comercial, los malhechores procedieron a elegir las bicicletas, llevándose dos de las denominadas playeras, una con cambios, dos de rodado pequeño y cinco de las mejores que había y que también eran las más costosas y que fueron descolgadas de los ganchos que existen en las cercanías del tecgo del lugar y en los que estaban colgadas para ser exhibidas

Una vez que las bicicletas estuvieron en poder de los delincuentes, se dieron a la fuga presumiblemente uno en cada bicicleta llevándose otra a un costado como se dice comúnmente, “de tiro”.

Los autores del robo parece que no se conformaron con el botín sino que además hicieron daño porque sí nomás ya que se ocuparon de desparramar por el suelo casi todos los muchos accesorios que había en exhibición, quizás romper la puerta de madera de la que  ya hablamos y sacar un televisor a la calle, quizá con intención de llevárselo también para luego abandonarlo en la vereda ante la dificultad de cargarlo.

En la fuga algunos vecinos alcanzaron a ver a los ladrones escapando y de ahí que se conozcan algunos pormenores que hemos relatado en estas líneas. Hacía una semana que el dueño del local había sufrido un robo en su casa particular, ubicada a menos de dos cuadras de su negocio y, ante ello, instaló una alarma en su domicilio. No le dieron tiempo para hacerlo también en el comercio y ahora, sin seguro de cobertura, Castellucci deberá trabajar duro para remontar la pérdida sufrida si es que la policía no logra recuperar lo robado. El Diario de Baradero.

Frente del local, donde los cinco delincuentes, hicieron destrozos.
La puerta de madera que reemplaza a la destrozada por los ladrones.
Frente sobre M. de Gainza, en las bolsas que se observan están los añicos de los vidrios.

Una abertura interna de madera también resultó dañada.

3 comentarios en “Sábado recargado: Entre cinco se robaron diez bicicletas

  1. SI LLAMAN A LA POLICIA Y LE DECIS DONDE ES QUE ESTAN ROBANDO SEGURO QUE SALEN PARA EL OTRO LADO O VAN CON LA SIRENA A SI LE AVISAN A LOS CHORROS QUE ES HORA DE HACERSE HUMO. TEN DRIAN QUE HABER ACTUADO LOS VECINOS.

  2. Fernando:
    hay testigos para contar que los ladrones fueron cinco y esa misma gente no llama a la policia?.

  3. Cuanta tristeza, y después los agarran y los sueltan porque son ladrones. Hasta cuando Baradero, hasta cuando?

Comentarios cerrados.