Ocho renuncias: ¿Hay problemas en Atanor?

Durante la década del 90, siglo pasado, en numerosas oportunidades, las empresas recurrían a un método cuando deseaban desprenderse de algunos de sus trabajadores. Se los llamaba para ofrecerles una suma de dinero a cambio de la renuncia al trabajo ya que, de lo contrario la oferta dejaría de tener validez y se produciría el despido liso y llano con la complicación, para el despedido, de tener que iniciar un juicio que llevaría varios años cuando, de aceptar lo ofrecido, se marcharía a su casa con un buen dinero en la mano.

También la empresa quedaba bien ante la ya hipersensibilizada sociedad de entonces, porque no despedía a nadie, sino que eran los propios trabajadores los que solicitaban su “pase a retiro”.

Informaciones que nos han llegado, provenientes de fuentes confiables, nos aseguran que en los últimos días se produjeron ocho renuncias en la empresa Atanor de nuestro partido y que podrían estar caracterizadas de acuerdo a la modalidad que describimos. Se nos aseguró que la empresa tiene problemas, sobre todo la planta Baradero en la que se elaboran productos que le significan baja rentabilidad a la empresa. Se cerró la planta de éter hace años, dejó de funcionar la de sorbitol por antieconómica y el ácido acético, que era el rubro de mayor salida, necesita alcohol como materia prima y a la empresa le conviene destinar esa materia prima a otras elaboraciones que no se procesan en Baradero.

Un producto de gran venta, que aunque no se elabora aquí, era un soporte para la economía de Atanor, como el glifosato, entra desde el extranjero a precios bajos lo que obliga a competir mediante una reducción de los precios y, en consecuencia, de los márgenes de utilidad. Existe preocupación entre los trabajadores ya que planteadas así las cosas, no se encuentra la vía para salir adelante.