Anécdotas de la ciudad: Precursores del márquetin

En la década de 1960, muchos recordarán, comenzó a fabricarse en la ciudad una masita que tuvo un gran éxito.  A grandes rasgos, la historia fue la siguiente.

En una conocida panadería céntrica, los señores Suarez y Molezún llegaron a una fórmula de una galletita que contenía un alto porcentaje de semolín, confiriéndole a ese craker un sabor irresistible. El producto no tardó en tener una amplia recepción en la gente que la comenzó a consumir masivamente.

Luego, el aumento de la demanda obligó a los productores a sumar aportes de capital y se suma el señor Tarsetti conformado la firma SUMOTAR S.A. que producía las recordadas Semoladas Ciudad del Encuentro.

Como nada sucede de un día para otro, éstos emprendedores locales, hábiles comerciantes, tenían por costumbre veranear en la “Ciudad Feliz”. Mar del Plata era para ellos un lugar donde pasar algunos días más de una vez al año. Por lo que decidieron que la galletita que producían debía estar también en los comercios de la ciudad veraniega.

El problemas es siempre el mismo, crear el mercado. Cómo llegar con un producto que tiene mucha aceptación en la ciudad donde es producido pero que nadie conoce en otra ciudad. Hoy, posiblemente las técnicas de degustación con atractivas promotoras sean habituales, pero recordemos que hablamos de 1960 donde casi todo este tipo de cuestiones estaban comenzando y también la empresa, así que grandes gastos en publicidad tampoco hubiese sido conveniente.

Los adelantados empresarios idearon un plan. Ya que veraneaban en Mar del Plata y el tiempo lo tenían de sobra, comenzaron a recorrer algunos comercios minoristas, las viejas y queridas despensas ya que los supermercados no eran lo de hoy en día, ingresaban decíamos,  pretendiendo comprar Semoladas Ciudad del Encuentro. El comerciante que no conocía el producto ofrecía les ofrecías las galletitas líderes del mercado pero el supuesto cliente argumentaba que luego de probar las Semoladas de Baradero nada era lo mismo. Que las iría a comprar en un comercio que estaba a un par de cuadras que las había visto y se iba.

Al rato, la esposa de uno de los empresarios vacacionantes pasaba por el mismo local pidiendo nuevamente las exquisitas galletitas. Al otro día otro par de “turistas” realizaba el mismo truco y así en cientos de pequeñas despensas durante semanas.

Hasta que un día después de tanto pedido pasaba un vendedor que de “casualidad” andaba “levantando pedidos” por el barrio de las Semoladas Ciudad del Encuentro. El comerciante compraba una caja para probar.

El mercado se logró ya que algo de cierto había, una vez que se probaban las semoladas, ya nada era lo mismo.

SUMOTAR S.A. creció de manera increíble no sólo por la novedosa estrategia de ventas, sino por su calidad. Pasó primero de la artesanal panadería a la fábrica de Perito Moreno al 400 en 1968 y en 1974 adquiere un predio donde construirá una planta de producción ejemplar donde hoy funciona Granix.

Las vicisitudes posteriores que sufrió la empresa no es cuestión en este recuerdo de grandes visionarios que de su trabajo y esfuerzo hicieron grande un producto artesanal.

La fabrica en la calle Perito Moreno 465.

Un comentario en “Anécdotas de la ciudad: Precursores del márquetin

  1. Muchas gracias a este medio por tan emotivo recuerdo de nuestra querida SUMOTAR.
    Vaya si eran precursores que le pusieron como nombre CIUDAD DEL ENCUENTRO a esa deliciosa galleta!!!.La empresa no logrò sobrevivir a tan difìcil momento a tal punto que a nuestro querido Jorge le costò la vida al no poder ver que sus empleados quedaran sin su fuente de trabajo.Desde donde estè, seguramente esta nota lo debe estar haciendo muy feliz.

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