Preparando la navidad: Comenzó el Adviento

La palabra adviento significa «venida». Nos preparamos para la venida del Señor, y esto en un doble sentido: un sentido más inmediato (nos preparamos para la Navidad, para la fiesta en la que recordamos el nacimiento de Jesús de Nazaret), y otro sentido con una perspectiva más lejana (nos preparamos para otra venida que, cuando se produzca, significará nuestro encuentro definitivo con Jesús Mesías).

De hecho, el Adviento lo vivimos casi siempre como preparación a la Navidad. La Nochebuena festejaremos con alegría el nacimiento del Hijo de Dios, nos sentiremos conmovidos al contemplar la figura de un recién nacido que no tiene más cuna que un pesebre, nos emocionará saber que fueron unos pobres marginados, los pastores, los que primero conocieron la noticia del nacimiento de aquel niño y nos llenará de esperanza saber que el mensaje que aquéllos recibieron de parte de Dios anunciaba para esta tierra la tan escasa paz.

Pero no podemos olvidar que la Navidad está tan llena de sentido porque aquel cuyo nacimiento celebramos dedicó su vida a luchar para que los hombres aprendiéramos a vivir como hermanos y, en su hora, entregó esa vida para demostrar que en este mundo es posible el amor hasta la muerte y que sólo mediante un amor de esa calidad es posible un mundo en el que cada recién nacido tenga, al nacer, una cuna y, durante toda su vida, la paz que brota en un mundo justo.

Y no podemos olvidar que aquel que con su entrega se reveló como el Hijo de Dios vive, desde el día aquel, esperando de nosotros -ahora, en el presente- una entrega como la suya.