El mercado en la historia local

Estamos acostumbrados a llegar a la verdulería, comprar lo necesario y llevar el producto a casa. Una acción cotidiana que no pensamos, simplemente ejecutamos. Ya no hay quintas en el fondo de las casas y pocos tenemos tiempo de ponernos a atender los almácigos. Esa fruta o verdura que compramos en el supermercado o en la verdulería del barrio, tal vez, sea de la zona. Fue cosechada en campos del partido, procesada en plantas acondicionadoras que, seguramente están en los propios campos o por ahí cerca y luego son llevadas en camiones inmensos al Mercado Central para la comercialización mayorista.

Hasta allí se llega un intermediario que compra engrandes cantidades y ese cajón de duraznos que salió de un campo acá cercano, es traído en un gran camión nuevamente para estos pagos para ser vendido por kilo en el mercado o en la verdulería. ¿Por qué nunca se nos ocurrió poner un mercado concentrador de frutas y verduras para avatar costos de flete por ejemplo?

Error, se nos ocurrió.

La idea de tener en Baradero un mercado de abastos, viene desde hace algo más de un siglo. Según lo relata don Alejandro Barbich en su Historia de Santiago de Baradero, en octubre de 1876, Patricio Linch Pueyrredón,  propuso establecer un mercado como el mencionado pero no se llegó a un cuerdo con la Municipalidad en los términos en que se realizaría la explotación. A partir de allí se realizaron distintos intentos, la mayoría infructuosos.

No hubo en los proyectos que se llevaron a cabo una buena reglamentación de lo que se debía o hacer y siempre se culminaba en enojosas cuestiones entre los comerciantes y los clientes o entre la municipalidad y los consignatarios. Tanto es así que por lo confuso de la reglamentación, en 1900, los vecinos que traían algún regalo del campo para un amigo de la ciudad, tenía que pagar el derecho de mercado, una situación que enojaba a muchos.

Uno de los lugares donde funcionó el último de los intentos de ese tipo de mercado de abastos, es la esquina de Gorriti y Medrano. Si el lugar le resulta conocido, podemos decir que esa esquina, en un principio, allá por 1856, los munícipes de aquel tiempo, la incluyeron dentro de las dos manzanas de lo que denominaron Plaza del Oeste. Con el paso de los años ese lugar pasó a ser sede de otros proyectos, entre ellos, la radicación del cuartel de Bomberos y de la actual comisaría.

Luego de la experiencia del mercado, por breve tiempo, se inauguró una terminal de colectivos, que por su escaso tamaño y por “estar retirada del centro” dejó de funcionar. El lugar, pasó a ser ocupado por la actual Escuela de Educación Especial N° 502 María Montesori que fue fundada en noviembre de 1966.

La historia de los mercados en la ciudad no tuvo nunca un desarrollo importante. Las quintas en las casas, las carnicerías en los barrios, los amigos del campo que traían lo necesario o los vendedores que recorrían en carro el pueblo vendiendo lo necesario. Luego, las verdulerías y todas las reglamentaciones dictadas para la preservación de la salud pública y los controles bromatológicos hicieron de los mercados cuestiones altamente reglamentadas desde lo fitosanitario.

¿Y ahora, no podríamos pensar en uno?

El edificio actual de la Escuela Nº 502, en otras épocas, el mercado de Baradero.