Día de la Inmaculada Concepción de María y el por qué se arma el Árbol de Navidad

María, hija de Joaquín y Ana, fue concebida sin la mancha del pecado original, como divino don a quien estaba predestinada a ser la Madre de Jesús.

El 8 de diciembre de 1854, por medio de la Bula Ineffabilis Deus, el Papa Pío IX declaró el Dogma de la Inmaculada Concepción de María:

“Declaramos, proclamamos y definimos que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente y en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano. Esta doctrina está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles”.

El Árbol de Navidad:

Los primeros cristianos cuando llegaron al norte de Europa, descubrieron que celebraban el nacimiento de Frey, dios del Sol y la fertilidad, adornando un árbol perenne, en la fecha próxima a la Navidad cristiana. Este árbol simbolizaba al árbol del Universo, llamado Yggdrasil.

Con la evangelización de esos pueblos, los cristianos tomaron la idea del árbol, para celebrar el nacimiento de Cristo, pero  le cambiaron totalmente el significado.

Según dicen san Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil, y en su lugar plantó un pino, que por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, adornándolo con manzanas y velas. Las manzanas simbolizaban el pecado original y las tentaciones, mientras que las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo.

Con el paso de los años  las manzanas y las luces, se fueron reemplazando por  esferas y otros adornos.

Las familias argentinas lo comenzaron a armar desde hace unos  200 años. De Gran Bretaña cruzó a los Estados Unidos, y de allí a América Latina.

En la Argentina se armó por primera vez en 1807, cuando en diciembre de ese año un irlandés, que deseaba recordar las costumbres de su país, decoró un pino en una plaza pública.