“En la Argentina los proyectos de este tipo se empiezan al revés”

En el programa de charlas de la Fiesta Provincial de la Soja en Bragado, estaba incluido el tema “Valor agregado en origen: industrialización de granos en la Argentina”.  El disertante en esta oportunidad fue el ingeniero químico (UBA) Nicolás Jorge Apro, Director del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Industrialización de Cereales y Oleaginosas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).  Momentos antes de la charla, Mundocampo lo entrevistó.

-En esta jornada se propone como uno de los ejes temáticos el agregado de valor en origen a los productos agropecuarios.  ¿Cuál es el rol del INTI en esto?

-Es la especialidad del INTI.  Nosotros tenemos más de treinta y cinco centros distintos, en todo el país, de los cuales siete u ocho están dedicados específicamente al tema agroalimentario. Hace mucho tiempo que estamos trabajando en instalar, asistir, desarrollar y transferir tecnología al sector de la cadena agroalimentaria en función de proyectos que trabajen en el mercado interno o en la exportación pero que agreguen valor en la región.   La asistencia técnica del INTI puede acompañar al empresario hasta la instalación de la planta llave en mano -en la región estamos trabajando con tres empresas muy interesantes en distintos tipos de proyectos- o asesorarlo sobre dónde comprar la tecnología, importarla o construirla.  Es un rango muy amplio de asistencia.

-¿Qué tal nos va a los argentinos con esto? Porque también se ven emprendimientos que fracasan…

-Desgraciadamente en la Argentina los proyectos se empiezan al revés: definiendo el equipo a comprar y cómo se va a instalar, cuando eso es lo último. Lo primero que hay que ver es cuál es la idea, a qué le queremos agregar valor, cómo lo haremos, qué producto vamos a desarrollar, qué proceso hay que aplicarle y cuál es el mercado que tenemos porque ahí está el secreto. ¿Para qué tengo mercado? ¿A quién le voy a vender lo que estoy haciendo? ¿Qué especificación necesita el que me va a comprar?  En base a eso se define cuál tecnología, qué equipamiento y qué tipo de planta hay que instalar.   Y esa es la responsabilidad de nuestra institución: no generar falsos proyectos, no generar instalación de plantas que luego quedan paradas porque no tienen mercado.  La Argentina, por desgracia, lleva una historia muy larga de plantas instaladas que no funcionan.  Nosotros siempre decimos: adquirir la tecnología es lo más fácil, pero definamos primero el proyecto.  El INTI viene instalando plantas desde el año 1993 y seguimos teniendo relación con esas empresas porque hacemos nuevos desarrollos, colaboramos con la exportación; o sea, esos proyectos están siempre vivos.  Para lograr eso la primera parte es la más crítica: definir concretamente el proyecto, hacer una evaluación económica antes, viendo los números, porque si éstos no cierran, no hay nada mágico en el camino que haga que la planta funcione.  Lo que pasa es que la presión grande está dada por las empresas que venden máquinas;  el tema es que, una vez que el fabricante vendió la máquina, desaparece del proyecto y queda el empresario solo.

-En el contexto del comercio mundial ¿Cuál es el lugar que tiene nuestro país para ubicar productos con valor agregado?

-Yo creo que la Argentina tiene unas posibilidades y unas potenciales extraordinarias y creo que tiene que “descommoditizar” su producción porque este país tiene muchos granos.  Normalmente se habla de trigo, maíz y soja; sin embargo, nosotros estamos trabajando con veinticinco granos distintos.  Hoy la Argentina exporta fertilidad; el noventa y cinco por ciento de los granos que se exportan van para forraje y no en forma de balanceado.  En una época nos compraron el trigo para forraje, ahora nos compran el maíz y los derivados de soja para forraje, pero no vendemos el pellet o el alimento balanceado o algo con un valor agregado superior a eso.  Hay que sentarse a discutir entre todos los sectores cuál es el camino a seguir.

-¿Y qué cuestiones debemos mejorar si queremos expandir esta cuestión de agregar valor en zona de origen?

-Algo de lo que nos estamos olvidando muchísimo son los recursos humanos.  El INTI empezará el año próximo un posgrado con la Universidad de Lomas de Zamora y el INTA de Pergamino para hablar de producción e industrialización de granos, tratando de formar a los cuadros técnicos de nuestro país en todo este gran tema, que tiene un futuro excelente, pero que depende de cómo lo encaminemos.  En esto están involucrados el inversor, el productor, el acopiador y el Estado. Sin recursos humanos no se puede llevar adelante ningún tipo de proyecto de estas características.

En un pasaje de la entrevista, el ingeniero Nicolás Apro nos comentó sobre el grado de eficiencia logrado en el manejo de granos por una empresa de la zona: La Bragadense SA.  Este es su relato:

“Hace algunos días estuve en Mendoza, en un congreso internacional sobre micotoxinas, al cual asistieron los expertos más importantes del mundo.  En un camino que venimos haciendo hace un año y medio, pudimos cerrar un convenio con MycoRed, el organismo más importante del mundo en micotoxinas, viendo lo que hacíamos nosotros con empresas del sector acopiador.  Una de ellas es La Bragadense, de Bragado, que marcó caminos a nivel mundial en cuanto a establecer, implementar y certificar normas de calidad.  La Bragadense fue la primera empresa de la Argentina que certificó las buenas prácticas de manufactura en el año 2005, con resultados excelentes, con ventajas, con un convencimiento de parte de la empresa y eso se hizo acá, en la Argentina.  Cuando nos visitó todo el grupo directivo de MycoRed, y le pudimos mostrar todo esto, se mostraron muy interesados y pudimos cerrar un convenio; ahí demostramos que podemos ser eficientes, que nuestro sector acopiador es eficiente y por lo tanto nuestra exportación va a ser segura y eficiente. Esos son los caminos que tenemos que seguir”.