Enfermedades turísticas: Llaman a prevenir los males que se pueden encontrar en los viajes

Hombres y mujeres suelen trasladarse por el mundo tanto por trabajo como por placer, pero sin reparar demasiado en el cuidado de la salud, y es en ese marco donde el peligro de contraer una enfermedad durante un viaje está siempre latente, siempre y cuando no se tomen las precauciones correspondientes, por lo que asesorarse sobre las enfermedades que podrían adquirirse durante un viaje debería formar parte de las listas de tareas a realizar antes de partir.

Según la Organización Mundial de Turismo el número de viajeros internacionales durante la década del 70 era de 200 millones por año, en el 2000 fue de 600 millones de personas, y la proyección estimada para el año 2020 es de 1.600 millones. Y muchas de las enfermedades emergentes aparecidas en los últimos 50 años se relacionan con el aumento en la circulación de personas y materiales en el mundo.

Recientemente, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), emitió un comunicado alertando a todos los países del continente extremar las medidas de prevención y detectar brotes en forma temprana frente a la presentación de una bacteria aislada en Guatemala resistente a la acción de los antibióticos. Además, alertó de la presencia de un virus denominado “chikunyunga”, expandido por el sudeste asiático y transmitido por la picadura de los mosquitos Aedes Albopictus y Aegypti, los mismos que transmiten el dengue. Y una bacteria detectada en Uruguay en febrero de este año, es del tipo klebsiella pneumoniae, su nombre científico es “Nueva Delhi metalobetalactamasa” y produce enzimas que inactivan a la mayoría de los antibióticos. En 2008 fue identificada por primera vez en Suecia, debido a un pasajero proveniente de la India y se introdujo en América del Norte en 2010.

Uno de los participantes del Simposio Iberoamericano de Zoonosis Emergentes y Reemergentes que se realizó a fines de noviembre en Uruguay, titular de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero, el infectólogo argentino Tomás Orduna, comentó que “en cualquier región del mundo puede haber en un momento puntual algo agregado a lo que habitualmente hay”.

Además resaltó que estas dos patologías son las que preocupan y que se podrían expandir entre los viajeros. Manifestó que el virus chikungunya habita en las ciudades y que es transmitido por los mosquitos Aedes albopictus y Aedes aegypti. Este último ejemplar se lo puede encontrar en Uruguay. El virus entró a ese país hacia 2007 tras el ingreso de una persona enferma que viajó desde Italia donde se lo había detectado.

Según el investigador argentino, se concentra en la costa del Océano Indico, desde el sudeste africano hasta la India y pasa por Tailandia e Indonesia. Estudios del Instituto Pasteur de París ratificaron las investigaciones sobre el Aedes albopictus, conocido también como Mosquito Tigre Asiático.

El virus provoca una rara fiebre viral con fuertes dolores articulares, como la artritis. Si bien los primeros síntomas se parecen al paludismo o al dengue, la fiebre de chikungunya no tiene nada que ver con estas enfermedades y algunas publicaciones médicas afirman que no existe tratamiento curativo sino sintomático a base de paracetamol.

Para el infectólogo argentino, si bien Italia logró controlar el foco, “en América somos más vulnerables por la infraestructura de nuestros países”, y sostuvo que debido al aumento de viajes de grupos familiares a lugares exóticos, como las Islas Maldivas, es posible que regresen con el virus. También advirtió que la gente no debe tener tan expuesta la piel y utilizar cierta clase de repelente, y recomienda averiguar la situación de la salud sobre el lugar al que se va a viajar.