Se bendijo el mural navideño: “La eternidad y el tiempo se besan en un niño llamado Jesús”

A lo largo de estos días desde este matutino fuimos reflejando como mediante la creatividad, a través del arte, jóvenes de la Pastoral de la Juventud de la Parroquia Santiago Apóstol fueron realizando el Mural Navideño ideado y pensado por ellos, sobre la pared de la Sociedad Suiza que da a calle Aráoz al 1000.

Ayer por la tarde, junto a un nutrido grupo de fieles cristianos, el padre Atilio lo bendijo, dando así inicio a la novena preparando la Navidad.

La bendición del mural no es bendecir una pared o la pintura, sino que a través de este signo visible se bendijo el esfuerzo, la creatividad de quienes lo han hecho. Además la bendicón del mural, como decía el padre Rosatte, es para que sea transmisor de bendición a cuantos lo miren.

Elementos y significado del mural:

Se recogiron y plasmaron elementos y actores que definen nuestro pasado, presente y nuestro futuro. Nuestra inspiración ha sido la Navidad y su verdadero sentido, además de recrear la historia de nuestro Baradero, en consonancia a los festejos del 4to. Centenario.

El mural presenta en su lado izquierdo la imagen de un aborigen, fiel representante de los pueblos que habitaron nuestra zona. Él, está inserto en el paisaje natural baraderense, surcado por barrancas, campos y un río. Este último no corta el paisaje sino que yace, como puerta de entrada a una Nueva Vida, en la cual nos sumergimos los cristianos.

El mural presenta en su lado derecho la imagen de nuestra Parroquia Santiago Apóstol, que está ilustrada sobre un cielo infinito. Las nubes que surcan el cielo son las puertas y ventanas del edificio. Se rescata en este caso el siguiente concepto de iglesia: “Es el signo y el instrumento instituido por Dios para la unión íntima de los hombres con Dios y para la unión de todo el género humano”; además es, “Donde se concreta el designio de la Salvación”. Componen la ilustración, los pintorescos jacarandas, de la Plaza Central.

En el centro, de la obra: la imagen de María y el Niño Jesús bajo; la estrella de Santiago. Esta como las espigas elementos propios del escudo del partido. La actitud que se refleja en María, es de especial ternura. Sus manos generosas se abren y entregan a Jesús. El fruto de su vientre, Él que es la salvación de los pueblos, Salvación que se repite en cada Eucaristía.

Por último, las banderas de colectividades ofician de un marco imprescindible, representan aquellos que, aún sufriendo el desarraigo y la incertidumbre; donan su esfuerzo y capacidad para forjar en estas tierras, la fecundidad y el progreso.

Foto y fuente: El Diario de Baradero