Libros para leer en verano: ¿Después de Cosquín, Baradero? Ese es el título de libro que sienta las bases para una historia del Festival

El festival de Música Popular Baradero está a punto de realizar su 38 edición y persiste aún, para nosotros, los baraderenses, una íntima disputa con el de Cosquín, el libro de Juan Szajnowicz nos da un marco referencial de lo que significó Baradero en sus comienzos.

Sabemos algunas cosas del Festival, entre ellas que fue “creado” por un grupo de jóvenes, verdaderamente jóvenes, que soñó con llevar al escenario las dos corrientes musicales más importantes de aquellos años, la década del sesenta y que gracias a esa arriesgada decisión nos conocieron como la “Ciudad del Encuentro”.

Sabemos que esa idea le dio a la ciudad la posibilidad de trascender a planos internacionales y de disputar tapas de revistas y diarios que se sorprendieron de la brillantez de aquellas noches festivaleras.

Sabemos que el hecho de llamar a un festival de esa característica como de Música Popular Argentina, sentaba un precedente para eventos de esa magnitud.

Sabemos que aquellos jóvenes estaban liderados por uno de ellos, Juan Szajnowicz, dueño de un “fuerte carácter”, así lo dice en el prólogo del libro su amigo Osvaldo Mindurry, que agrega: “es que tal vez ello haya sido su carta de triunfo más que su perseverancia”.

Juan Szajnowicz ha dejado para la posteridad no sólo ese magnífico festival que aún hoy disfrutamos, esa iniciativa que sacó a Baradero de su ignota vida pueblerina para hacerlo trascender, sino un libro en el que recopila algunas anécdotas y muchas transcripciones de publicaciones en las que se puede bucear la verdadera trascendencia de lo que significó aquella gesta.

El libro es útil como un recurso heurístico para comenzar a escribir una definitiva historia del festival que nos dio parte de nuestra identidad baraderense.

La ciudad que encontró su nombre

(Lo que sigue, es la transcripción de la nota públicada en la página 16 del libro:)

Dijo la Revista Primera Plana el 11 de enero de 1966: “Para la nueva aventura, rebautizar la ciudad era casi imprescindible: poco antes que el Festival estuviera en archa los integrantes de la comisión encontraron el slogan. Desde entonces –febrero de 1965- Baradero se llama Ciudad del Encuentro. Para quienes conocen la historia del empecinamiento que desembocó en este nombre, la formula es algo más que una denominación, es, sin dudas, la síntesis del mayor esfuerzo realizado por la ciudad para trascender al plano nacional.

Hace 2 años seis integrantes de la comisión de cultura de la municipalidad de Baradero (edad promedio 28 años) se reunieron para considerar un ambicioso proyecto realizar en esa localidad un festival de música popular argentina, recogiendo y resumiendo las experiencias de sus similares de Cosquín y La Falda. Sobre la base de una partida de $800.000 de auspicios, consumieron 1964 en la organización del festival: en febrero del año siguiente cuando la empresa había llegado a su fin, el presupuesto invertido pasaba los tres millos de pesos. Pero (detalle insólito para una organización de este tipo, tradicionalmente deficitaria) al éxito artístico y popular se había unido el económico: $ 418.000 de ganancia y un amplificador de un cuarto de millón de pesos adquirido por la municipalidad, totalmente pagado. Para la edición de este año – asegura Juan Szajnowicz, uno de los entusiastas organizadores – pensamos repetir el suceso con el apoyo de toda la comunidad. Una calculada lista de 41 conjuntos e intérpretes y la expectativa de un público fiel parece la carta de triunfo para robustecer esa teoría”.

Un comentario en “Libros para leer en verano: ¿Después de Cosquín, Baradero? Ese es el título de libro que sienta las bases para una historia del Festival

  1. Juan Szajnowicz fue el auténtico creador del Festival de Baradero. La idea nació una noche de enero, escuchando con una radio Spika el Festival de Cosquin, junto a Chichin Rivadeneira y Bocha Cervera. Los 4 queríamos ir a Cosquin a ver ese famoso festival, y Juan dijo: Porque no hacemos uno en Baradero. Rivadeniera le dijo que como también éramos tangueros, no podíamos hacer un festival sólo de folklore. Entonces Juan propuso: Entonces hagamos un festival de Tango y Folklore. Asi se empezó a gestar el festival desde la Comisión de Cultura. Yo contraté al primer artista del primer festival: Horacio Guarany por 3 noches salió $ 50.000.- El primer nombre del evento fue: Festival de Música Poluplar Argentina para la Provincia de Buenos Aires. El orgullo fue que nos acompañó todo el pueblo de Baradero y el titulo de “Ciudad del Encuentro” se lo dió Roberto González Rivero (Riverito)Quiero expresar mi dolor por la desaparición de mi amigo Juan. Héctor Luis Latorraga

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