Preocupa un virus que aniquila las colmenas.

Los productores de miel en el mundo están preocupados. La principal razón es la vertiginosa propagación de un virus transmitido por un ácaro que está diezmando las colonias de abejas de la miel. Según un estudio difundido en las últimas horas, el ácaro Varroa llevó a que la incidencia del virus llamado “del ala deformada” crezca velozmente en las colonias de abejas de Hawai, donde se realizó el trabajo, aunque la misma situación se está produciendo también en otros sitios de Estados Unidos y Europa.

En nuestra región, según especialistas consultados por este diario, se constató la presencia tanto del virus como del ácaro, aunque su prevalencia es por ahora sensiblemente menor que otros problemas que afectan a las abejas locales, como el llamado “virus israelí”.

Con todo, la epidemiología de las colmenas en nuestra zona es un tema que se empezó a estudiar hace poco y que se sabe fluctuante.

El aumento de la incidencia del virus del ala deformada (DMW, por sus siglas en inglés) no sólo preocupa a los productores de miel, sino también al mundo de la agricultura en general, que depende de la polinización de estos insectos.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 71 de las 100 especies de cultivos que proveen el 90 % de los alimentos mundiales dependen de la polinización de las abejas y la producción de algunas frutas, semillas y nueces disminuiría en más de un 90 % sin ellas.

EL ESTUDIO

Según el estudio de las universidades de Sheffield (Reino Unido) y de Hawai (EE.UU) el ácaro Varroa ha propagado un virus que está diezmando a las colonias de abejas de miel en el mundo.

El trabajo, publicado en la última edición de la revista Science, afirma que el ácaro ha incrementado de un 10 a un 100 % la incidencia del llamado virus del ala deformada (DMW en sus siglas en inglés) entre las colonias de abejas.

Los ácaros incuban el virus y lo inyectan directamente en la sangre de las abejas de la miel (Apis mellifera).

La asociación entre el virus y el ácaro fue estudiada por un equipo dirigido por Stephen Martin, de la Universidad de Sheffield, en el archipiélago de Hawai, donde la llegada de estos parásitos desde California en 2007 permitió investigar los cambios en la prevalencia, carga y diversidad de las cepas víricas que afectan a las abejas de la miel, consideradas inocuas hasta la propagación de Varroa.

Francisco Reynaldi es platense, investigador del Conicet y trabaja en la cátedra de Virología de la facultad de Veterinaria de la UNLP. Su especialidad es el estudio de las enfermedades de las colmenas y en ese sentido desde 2009 trabaja en el primer estudio de virus que afectan a las abejas en el país junto a Cecilia Galosi y Marcelo Pecoraro. Reynaldi dice que, tanto el ácaro Varroa como el virus del ala deformada fueron detectados en colmenas de la región, pero su incidencia es mucho menor que otras enfermedades, como la provocada por el virus israelí.

“Por ahora el virus del ala deformada fue detectado, pero en una baja prevalencia. No obstante el ácaro que lo transmite, que es el Varroa, ha desarrollado en los últimos años una resistencia a los compuestos que se utilizan para combatirlo, debido al mal uso de éstos o al uso repetitivo, que preocupa”, dice Reynaldi.

Es así que, aunque se reconoce que, “al día de hoy no es preocupante” la incidencia del virus del ala deformada en la Región, también están dadas ciertas condiciones que en el futuro podrían contribuir a su expansión.