¡Como son largas las semanas!… En el asentamiento siguen sufriendo frío y desamparo.

Han pasado ya varias semanas y el asentamiento del “campo en pleito” crece hacia lo alto, las más que precarias construcciones que se han erigido en el lugar van cobrando altura y hay algunas que ya permiten la entrada de una persona de pie.

Con gran estoicismo, las familias allí acampadas continúan esperando que alguna autoridad se apersone y les lleve, aunque más no fuera, palabras de aliento. Pero no ocurre así. Los días transcurren uno tras otro sin cambios y el intenso frío nocturno se va aguantando como se puede. “De noche está calentito aquí adentro -nos cuenta una señora señalando su casa de madera y nylon negro, enciendo la cocina y se está bien, aunque a veces pasa que no tengo garrafa y calentamos con el fogón”.

Pese a tantas contrariedades y vicisitudes no se quejan, al contrario, parecen gratificados de tener un lugar bajo el sol y más que nada, sobre la tierra. El trato siempre es amable y respetuoso y no se advierte ninguna de las características que suelen endilgarle a quienes ocupan el predio los que jamás se acercaron a hablar con ellos. Lo único que se aprecia notoriamente es su deseo de vivir con dignidad, de criar a sus hijos con decoro.

Nos hemos  propuesto no abandonar a estas personas, que lo ocurrido no sea noticia efímera y estaremos siempre recordando que un grupo de personas necesita de todos nosotros y, principalmente, de la “acción social” que todavía no les llega como sería necesario.

Gentileza “El Diario” de Baradero

Algunas casas han ido tomado altura.

Varias viviendas se armaron usando maderas.

El terreno se fue parcelando y en cada lote se eleva una casita.