Robos en cadena: Rápida sucesión de hechos delictivos!

La madrugada del viernes fue “pródiga” en robos ya que tres comercios céntricos de Baradero resultaron blanco de los robos.

Los hechos se dieron en llamativa sucesión entre las primeras horas de la madrugada y hasta poco antes del amanecer. En ninguno de los casos aparecieron vecinos o testigos que pudieran aportar algo. Nadie oyó ni vio nada.

Los comercios atacados fueron, una óptica, una peluquería y un negocio de venta de ropas y, llamativamente, el método utilizado en cada uno de los robos guarda cierta similitud.

En la peluquería

En calle Malabia al 600 está la peluquería del Sr. Albornoz que posee en su frente un amplio cristal blindado de 10 mm de espesor y que resultó dañado en dos sectores, uno de ellos frente a un exhibidor de productos para cuidado del cabello de una reconocida firma francesa, varios de los cuales fueron robados, mientras que el otro boquete, de grandes dimensiones, fue usado por el o los delincuentes para ingresar al local del comercio y llevarse algunos instrumentos de trabajo, como las tijeras, que son costosas por tratarse de herramientas de alta calidad.

Para destruir los vidrios no se usaron los clásicos cascotes, ladrillos o piedras, se presume que la destrucción se concretó mediante un elemento contundente que podría ser un caño, una barreta o elemento similar.

Curiosamente quedó en su lugar la pantalla de televisión de LCD. Albornoz posee seguro de robo en su negocio y también sobre los cristales dañados.

En la óptica

No es la primera vez que el comercio de óptica de calle San Martín al 1500, propiedad de la Sra. Santirso, sufre un robo. Si no nos falla la memoria esta es la cuarta vez que ocurre, razón por la que el frente del local posee un enrejado y cuenta con alarma. No obstante ello, el o los ladrones actuaron de la siguiente manera: primero rompieron el candado que cierra el enrejado, luego de levantarlo procedieron a desquiciar la puerta de vidrio blindado que terminó hecha añicos. Es probable que haya comenzado a sonar la alarma, cosa que puso en fuga a los malhechores que terminaron llevándose algunos pares de anteojos, los que estaban más a su alcance. También se llevaron la cerradura de la puerta de acceso y el candado violado.

Al igual que el anterior en este caso la propietaria cuenta con seguro de robo y de cristales, aunque no de la cerradura que le llevaron y que es de alto costo.

Nada de ropas

En el tercero de los comercios asaltados se usó la misma técnica que en el anterior. Primero se rompió el candado que aseguraba el enrejado, cerrojo que como en el caso precedente tampoco apareció, luego se procedió a desquiciar la puerta de vidrio que así mismo terminó rota quedando expedito el ingreso al negocio.

La propietaria del comercio, Gabriela Preis, nos comentó que hace escaso tiempo que abrió sus puertas por lo que el trámite de seguro y colocación de alarma estaba inconcluso.

Arriba del pequeño mostrador del comercio estaba posada una computadora del tipo notebook que resultó robada y, en sucesivo orden, el o los asaltantes fueron abriendo los cajones. Del primero se llevaron el módem, del segundo unos $ 120 de cambio, en el tercero había una cámara digital que, solamente por milagro quedó en su sitio y en el cuarto estaba guardado el cable de la notebook que también se llevaron.

La ropa que había en el local permaneció en los estantes y en los percheros tal como estaba antes de lo que relatamos. Nada se llevaron.

Gabriela, dentro de todo, agradece a su suerte el haber tomado una decisión que fue la siguiente. Ayer tenía pensado viajar a comprar mercadería y cuando así lo hace generalmente duerme en un altillo que posee en el mismo negocio. No podría asegurar qué fue lo que la hizo cambiar de idea y, en consecuencia, dormir en su casa. Se asusta de sólo pesar qué podría haberle ocurrido de estar dormida en el local de su comercio en momentos que el ladrón o los ladrones decidían ingresar.


 

En la óptica: Levantaron la reja, rompieron la puerta y se llevaron anteojos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En la peluquería: Albornoz frente a su peluquería. Detrás, los cristales rotos.

 

Gabriela Preis nos recibió en su comercio.