“Todos somos de Baradero”… Las familias resisten frío, soledad y desgaste

No se arredran las familias que ocupan desde hace unos dos meses, los terrenos del “campo en pleito” en cercanías del Aeroclub de nuestra ciudad. Hay quienes han parcelado su lote, construido su refugio y allí permanecen, aún por la noche, pese al frío que hostiga, atentos a cuidar su pedazo de tierra de las temidas intrusiones.

Otros ya se han instalado, viven allí; tienen sus pocas cosas acomodadas sobre la tierra misma y, lo vimos ayer, están cavando un pozo ciego. En sus cálculos no entra el hecho inusitado de que aún carezcan de agua potable.

Ayer por la mañana fueron citados los medios de prensa y los vecinos, en su mayoría mujeres ya que los hombres estaban en sus trabajos, insistieron con sus críticas al municipio. Sostienen que si bien están en el palacio comunal casi a diario o al menos tres veces a la semana, se los atiende, pero las respuestas que hasta el momento han recibido no los satisfacen.

También se quejan de que algunas promesas no se cumplieron y enumeran la falta de agua y los controles de salud que nunca se hicieron pese a ser anunciados.

Los vecinos trajeron ex profeso una mesa sobre la cual colocaron sus documentos abiertos en la página en que puede leerse el lugar de domicilio. Así quisieron demostrar que todos son de Baradero y no como se ha dicho tantas veces, que se trata de personas ajenas a nuestro medio.

Luego de finalizada la charla, fuimos invitados a ver cómo han ido arreglando sus casa para sobrellevar su permanencia en el sitio. Entramos en varias de ellas y hemos visto cocinas instaladas y las camas en el mono ambiente de que dispone cada familia.

Si debiéramos expresar una síntesis de lo observado, diríamos que la queja de los vecinos se centra en lo que sienten como un abandono de parte de las autoridades y hasta cuentan cosas que algunos funcionarios les han dicho que cuesta trabajo creer.

La situación se está prolongando y con ello también sigue vigente la incertidumbre y ello va provocando el desgaste de quienes ven pasar los días sin que lleguen las soluciones esperadas. (Fuente: El Diario de Baradero)