Rendimiento educativo: En el aula, ellas más eficientes que ellos.

La superioridad se da en la primaria y en la secundaria, donde las mujeres terminan en mayor número que los varones

¿Las mujeres son más inteligentes que los varones? Pregunta formulada una y mil veces y a la inversa, nadie tiene una respuesta con fundamentos científicos que la pueda avalar. Lo que sí hay, y de manera contundente, son las estadísticas del Ministerio de Educación de la Nación, las cuales demuestran que, al margen de cualquier disputa de género, ellas son mayoría en el último año de la educación básica y secundaria, terminan con éxito la secundaria en mucho mayor número que los varones y, por si fuera poco, dominan en la mayoría de las orientaciones científicas y con mejor desempeño que los hombres.

Los datos se desprenden de un informe elaborado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) en base, como se dijo, a datos de la propia cartera educativa nacional, los cuales también demuestran que las mujeres se muestran mejor para la educación en todas las edades y estratos sociales. Entre los 13 y 19 años ó entre los 20 y 24 años de edad; en hogares de ingresos bajos, medios o altos; las mujeres siempre tienden a estudiar más que los hombres.

“La novedad es que el fenómeno se refleja de manera cada vez más intensa en los resultados educativos”, dicen en Idesa, quienes apuntan que este proceso se da en la Argentina y también en la mayoría de los países del mundo, sobre todo en los más desarrollados.

“Las mujeres se están preparando mejor que los varones para la sociedad del conocimiento -sostienen los hacedores del informe-. Por eso es previsible que tengan un rol cada vez más protagónico en la vida económica, política y social. Esta tendencia señala que la relación de género bajo la concepción tradicional del varón tomando ventaja sobre la mujer está muy próxima a dejar de tener vigencia”.

Para los especialistas que analizan la incidencia del género en el rendimiento educativo, ningún estudio demostró la superioridad intelectual de las mujeres sobre los hombres o viceversa. De todos modos, dicen, se admite la existencia de factores culturales cuando se habla de las posibles causas del mejor rendimiento de las mujeres.

“La mujer es más disciplinada y organizada que el varón -dice Cecilia Traversa, máster en Psicopedagogía y directoria del colegio Universitas de La Plata-, y eso es algo que se hace visible en el aula. No podría señalar una causa de esa superioridad en el rendimiento escolar, pero es cierto que esa eficiencia mayor por parte de ellas existe”.

A la hora de rastrear explicaciones, muchos apuntan hacia los estereotipos de cada género. Así se subraya que las mujeres son más esforzadas, constantes y ordenadas, cualidades valoradas en el sistema educativo, que las llevaría irremediablemente al éxito en el aula.

“Esa organización y esfuerzo que mantiene la mujer se traduce en el rendimiento educativo -aventura Traversa-. También hay que tener en cuenta que ellas maduran de manera más temprana, y creo que ese equilibrio emocional que logran antes que los varones les permite de alguna manera una disciplina intelectual más organizada”.

Lo que dice la especialista se confirma en los números del Ministerio de Educación. Según esos datos, las mujeres que terminan el colegio secundario llega a casi el 60%, mientras que los varones apenas superan el 40% (ver “Primero las…”)

Tendencia mundial

Lo que evidencian las estadísticas del Ministerio de Educación no es un fenómeno exclusivo de las aulas argentinas, sino una tendencia que se observa en otras partes del mundo, sobre todo, como se dijo, en aquellos países con un mayor desarrollo.

En el nivel internacional, de hecho, son varios los estudios que indagan sobre el rendimiento superior de las mujeres, muchos de los cuales hacen referencia a estereotipos culturales que terminan limitando la capacidad intelectual del varón. Según se apunta, el estereotipo masculino estaría conformado por valores que la escuela no valora. En cambio, las mujeres estarían educadas para esforzarse, ser voluntariosas, prolijas, tener un buen comportamiento, características ponderadas por la escuela que muchas veces se evalúan con la denominación de “nota de concepto”.

Pese a eso, los investigadores no dudan en asegurar que el rendimiento escolar es en realidad el resultado de muchas variables, y sostienen además que, si bien es cierto que se pueden encontrar algunas diferencias en la organización y el desarrollo del sistema nervioso de varones y mujeres, nada permite afirmar la superioridad intelectual de uno u otro género.

El informe del Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes (PISA, según sus siglas en inglés) del año 2009, en el que participó la Argentina, mostró como tendencia general que las mujeres son mejores en competencia lectora.

Esta superioridad también se hizo evidente en países como Finlandia, Canadá, Corea, Australia, Holanda, Bélgica, Alemania, Francia, Suiza, Japón, Suecia o Noruega, entre otros (ver “En países…”).

Al analizar el resultado de las pruebas de comprensión lectora de PISA en la Argentina se percibe una diferencia significativa en favor de las mujeres, mientras que en matemática y en ciencias ellas también ganan, aunque la diferencia no es tan relevante.

En desventaja

La superioridad en el rendimiento educativo que evidencian las mujeres no se traduce, sin embargo, a la hora de ingresar al mercado laboral y hacer valer esa supuesta superioridad. Si bien las mujeres tienen mayor tasa de matriculación, egreso y desempeño escolar que los hombres, son ellos los que ocupan la mayoría de los cargos directivos en el mapa del mercado laboral argentino.

En la actualidad, 6 de cada 10 jóvenes que egresan del sistema educativo argentino son mujeres. Al medir capacidades de lectura a través de la evaluación PISA, como se dijo, las mujeres mostraron un desempeño 8% superior que los varones en los países de la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) y del 17% en la Argentina. Aunque con particularidades, el fenómeno se da en todos los niveles socioeconómicos, es decir tanto en un hogar pobre como en uno de alto ingreso las mujeres tienden a mostrar más responsabilidad escolar.

Sin embargo, la Encuesta Permanente de Hogares del Indec permite indagar en las diferencias de género que se dan en la inserción laboral. Tomando el promedio de cuatro trimestres entre el 2010 y el 2011 se observa, entre otras cosas, que de las personas mayores de 14 años de edad, el 68% de los varones y sólo el 43% de las mujeres tienen empleos remunerados en el mercado laboral.

Entre estas personas, el 22% en el caso de los varones y el 50% en el caso de las mujeres tienen un empleo a tiempo parcial (menos de 30 horas semanales). Y del total de los cargos directivos (gerentes o jefes) existentes, el 72% son ocupados por varones mientras que sólo el 28% restante por mujeres.

“Estos datos delatan una clara contradicción entre desempeño educativo e inserción laboral -dicen en Idesa, encargados de analizar estos resultados estadísticos-. Las mujeres son mucho más aplicadas en el estudio pero tienen menos probabilidades de ocupar un cargo directivo. Un factor relevante en la explicación de este fenómeno es la diferente intensidad en la inserción laboral. En la medida en que las mujeres que trabajan son proporcionalmente menos y presentan menor dedicación horaria, las probabilidades de que ocupen los cargos directivos son más bajas que la de los varones”.