Buscan ponerle un freno a la obesidad infantil.

Especialistas señalan que la estrategia debe ser multidisciplinaria y que debe incluir a los padres

Se estima que a nivel mundial más de 43 millones de niños en edad preescolar -es decir menores de 5 años- padecen sobrepeso y obesidad. Pero además, la Organización Mundial de la Salud (OMS), estima que el aumento sostenido de sobrepeso y obesidad infantil ya llega al 60 por ciento. Tal prevalencia, inclusive, llevó a que la suma de ambas afecciones en niños y adolescentes fuera definida por la OMS con el término “Globexitiy” para referirse a esta epidemia global o pandemia.

Y más aún, los especialistas de la entidad sanitaria mundial señalan que, si la tendencia no se revierte, para el año 2020 el 9 por ciento de los preescolares de todo el mundo tendrán sobrepeso o serán obesos.

COMO ACTUAR

“Los niños y adolescentes no pueden elegir el entorno en el que viven ni los alimentos que consumen -señaló el catedrático español Javier Morán, especialista en innovación alimentaria, quien recientemente participó de un congreso internacional en nuestro país- y además tienen una capacidad limitada para comprender las consecuencias de su comportamiento a largo plazo. Por lo tanto, requieren una atención especial en la lucha contra la epidemia de obesidad”.

De acuerdo con los especialistas, frente a este panorama resulta necesario actuar de inmediato, principalmente reorganizando los hábitos alimenticios y promoviendo la actividad física, pero también recurriendo a ciertas herramientas extra como los suplementos dietarios naturales. Y dado que se trata de un problema social, aplicar soluciones multisectoriales y multidisciplinarias, incluyendo también a los padres de quienes padecen obesidad o sobrepeso.

“Uno de los primeros puntos que hay que trabajar -apuntó Morán- es la concientización, porque la gente a menudo no se da cuenta de que es obesa o tiene sobrepeso. Así, continúan consumiendo grasas y por ende incrementando su índice de masa corporal”.

“ Y en el caso de los niños -añadió- debido a que no tienen completo control sobre su dieta, hay que trabajar de manera integral. Esto implica no sólo darle seguimiento a ellos sino también a sus familias ya que diversos estudios demuestran que muchos chicos que tienen problemas de peso tienen ambos padres obesos, o al menos uno, aunque también se debe apoyar el cambio de alimentación con suplementos naturales, y con sostén psicológico y apoyo de un especialista en actividad física, debido a que la tendencia al sedentarismo es cada vez mayor”.

EL FOCO EN LOS CHICOS

De acuerdo a la OMS, “la necesidad de hacer foco en los chicos es clave porque así como en la infancia se forjan los hábitos y se le va dando forma al cuerpo y al organismo que cada persona va a tener, también es el momento propicio para actuar e intervenir, sobre todo si se tiene en cuenta que enfermedades como la diabetes tipo 2 están apareciendo cada vez en etapas más precoces, más aún cuando existen antecedentes”.

En este marco, los especialistas son cada vez más partidarios de incluir la administración de un suplemento de origen natural como el ácido linoleico conjugado (CLA), proveniente del aceite de cártamo, una sustancia que está poco presente en las dietas, y que se obtiene de la grasa de los alimentos procedentes de rumiantes, carne y productos lácteos.

El CLA, según se explicó, tiene como objetivo reducir la grasa corporal y aumentar la masa muscular mediante un doble mecanismo de acción. Por un lado, inhibe la actividad de la enzima lipoproteína lipasa (LPL), y por el otro aumenta la actividad de la enzima carnitina palmitoiltransferasa (CPT). De esta forma se bloquea el transporte de grasa a las células adiposas, lo que reduce su absorción y lleva a su metabolización en el músculo cuando se hace ejercicio.

De acuerdo a estudios realizados, este ácido actúa reduciendo la grasa y la insulina, y también podría retrasar el desarrollo del síndrome metabólico y la diabetes tipo 2.

En los chicos, este suplemento dietario solo puede administrarse a partir de los 5 años, dado que recién en ese momento comienza el depósito de grasa, según se advierte desde la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA).

UN FACTOR A VENCER

Para la Organización Mundial de la Salud, el sobrepeso y la obesidad infantil se han convertido en uno de los problemas de salud más considerables.

En nuestro país, de acuerdo a la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR) del ministerio de Salud de la Nación efectuada en 2009, a la edad de 10-11 años un 35 por ciento de los niños padecían sobrepeso u obesidad; mientras que más de la mitad de los argentinos adultos sufría de obesidad o sobrepeso.

Ejercicios

La importancia atribuida al ejercicio físico en el tratamiento de la obesidad infantil es análoga a la de los adultos, y los esfuerzos deben apuntar a disminuir el tiempo dedicado a las actividades sedentarias y a incrementar tanto la actividad física cotidiana como el juego dinámico.