El envejecimiento poblacional sería más drástico de lo previsto.

Según un nuevo estudio, para el 2100 habrá más mayores de 85 de lo que se esperaba.

Las previsiones sobre el ritmo de envejecimiento de la población que se manejaron hasta el momento podrían estar erradas. Un estudio difundido recientemente por científicos de la Universidad de Washington y de la ONU plantea que el ritmo de ese proceso podría ser mucho más rápido que lo previsto. Y la cantidad de mayores de 85 en el año 2100 ser mucho más de lo que se había pensado.

Así lo entienden científicos que llegaron a las nuevas proyecciones utilizando modelos estadísticos desarrollados por ambas instituciones. El trabajo agrega que en las próximas décadas disminuirá de manera dramática el número de personas en edad de trabajar y alertan sobre el desafío que esos cambios representan para sistemas sanitarios y previsionales.

Las conclusiones del estudio subrayan que la tendencia afectará tanto a países desarrollados como en vías de desarrollo. Pero sostienen que las mayores diferencias entre población ocupada y jubilados se profundizarán precisamente en los países en los que actualmente se registra una brecha mayor entre ambos sectores. Entre otros datos, destaca que mientras en Brasil habrá 0,7 trabajadores por cada 1,8 jubilados, en China, el número de trabajadores se reducirá a 1,6 de cada 2.

Esta tendencia no sorprende a quienes en la Argentina trabajan en el área de vejez. Los datos de los últimos censos registraron que el único grupo etáreo que creció en el lapso considerado fue el de los mayores de 80 años. Y las proyecciones de organismos como la CEPAL manejadas hasta ahora (ver gráfico) ya preveían un fuerte aumento de la población mayor.

Frente a esta tendencia en la que coinciden todos los especialistas, se observan pronósticos diferentes. Están los que creen que ante la caída de la natalidad y el envejecimiento de las poblaciones, los sistemas de salud y previsionales entrarán en una crisis terminal y la amenaza de colapso es tan concreta como inevitable.

Otras visiones son diferentes: creen que tomando los recaudos adecuados, se pueden instrumentar políticas capaces de transformar progresivamente esos sistemas y adecuarlos a la nueva realidad sin mayores traumas.

Silvia Gascón es gerontóloga de la universidad Isalud y dice que las previsiones hechas por el CEPAL para la Argentina desde hoy al 2050 hablan de un sensible incremento del número de mayores de 85 años y se inclina por la segunda de las opciones mencionadas.

Para Gascón, “los cambios demográficos van a implicar cambios en los sistemas de salud y previsionales que se deberán adecuar a estas realidades. No lo veo como una catástrofe”.

Así, Gascón indica que el crecimiento del número de mayores de 80 va acompañado por un fuerte descenso de la natalidad, por lo cual, la solución tiene que pasar por una transferencia de recursos.

“Hay dos grupos etáreos que se pueden considerar dependientes y necesitados de cuidados: los mayores de 80 y los menores de 14. Si la población envejece va a crecer la demanda en el primer grupo, pero va a descender en el segundo. Hoy en los congresos internacionales de gerontología son muchos los que afirman que transferir recursos va a ser una solución”, dice Gascón.

Seguidamente enumera una serie de medidas que ya se implementan en algunos países para evitar el impacto sobre los sistemas previsionales y de salud del envejecimiento de las poblaciones. Entre ellas, el aumento de la edad jubilatoria, el giro de la salud que va a centrarse más en la atención de la enfermedad crónica que en la aguda o la creación de hogares de día para adultos mayores en lugar de los actuales geriátricos.

“La tendencia al envejecimiento no vendrá sola, sino acompañada por una mayor urbanización de las poblaciones. En este contexto, será clave el concepto de ciudad amigable con la tercera edad, en el que ya se trabaja en muchos sitios, entre ellos, La Plata”, dice Gascón.