Hipertensión, un problema para las mujeres después de los 50.

Estudios recientes señalan que lo sufre más del 50 % de la población femenina a partir de esa edad.

Los últimos estudios llevados a cabo por cardiólogos internacionales, muestran que más del 50 por ciento de las mujeres mayores de 50 años presentan problemas de hipertensión. Pero también, que una de cada tres sufre diabetes, colesterol elevado o algún trastorno de metabolismo de los hidratos de carbono.

Y según esos mismos estudios, una de las razones fundamentales para entender estas cifras es la menopausia, dado que la edad es uno de los factores de riesgo cardiovascular más importantes, junto con los antecedentes familiares.

En el caso puntual de las mujeres, la menopausia indudablemente marca un antes y un después, debido a que en ese momento termina la “protección” brindada por la hormona femenina: los estrógenos.

Sin embargo, los especialistas sostienen que esto no quiere decir que hay que empezar a actuar recién en ese momento. Las acciones preventivas deben empezar mucho antes, y girar en torno a la modificación de ciertos hábitos nocivos como el sedentarismo, la mala alimentación, el tabaquismo -hábito muy extendido en el sexo femenino sobre todo en los últimos años- el sobrepeso y la obesidad.

“La caída de estrógenos que se presenta tras la menopausia -destacó el doctor Plácido Llaneza, responsable de uno de esos estudios- se asocia a diferentes mecanismos relacionados con la enfermedad cardiovascular, como el desarrollo de la aterosclerosis, la alteración de la actividad de los miocitos, el deterioro de la reactividad vascular y las modificaciones del perfil lipídico, entre otros”.

“Además -añadió- si tenemos en cuenta que esta etapa comienza alrededor de los 50 años, entenderemos lo importante que es trabajar sobre la prevención cardiovascular, porque ya de por sí la edad juega un papel importante tanto en hombres como en mujeres, en lo referido al aumento de estas patologías”.

PREVENIR DESDE LA JUVENTUD

En nuestro país, la doctora Florencia Rolandi, coordinadora del grupo Corazón y Mujer de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), señaló respecto a estas cifras dadas a conocer recientemente que “la prevención, que es fundamental, debe empezar desde los primeros años de la juventud. Esto quiere decir que las mujeres no debemos quedarnos con esa idea que dice que mientras estemos en la edad fértil nada puede ocurrirnos”.

“También – añadió- es importante desterrar ese concepto de la mujer ‘cuidadora’ del marido y los hijos, pero no de ella misma. En este sentido, hay un mensaje que es muy claro: un tercio de la población femenina fallece como consecuencia de las patologías cardiovasculares, y no de las enfermedades oncológicas como el cáncer de mama o de cuello de útero, que suelen encabezar la lista de consultas femeninas”.

Cabe destacar que la mayoría de los estudios observacionales que se consideraron para los análisis internacionales, muestran un incremento de la enfermedad cardiovascular tras la menopausia y, en el caso de las mujeres que sufren un fallo ovárico prematuro o una menopausia precoz, se registró también un aumento de la mortalidad por enfermedad cardiovascular.

“Tras la menopausia -explicó el doctor Llaneza- la mujer deja de recibir la protección natural de los estrógenos, con lo cual se multiplican algunos factores de riesgo cardiovasculares, incrementándose la prevalencia de obesidad, dislipemias y diabetes”.